Sinopsis Editorial:
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| Stephen King Fotografía www.getliterary.com |
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| Stephen King Fotografía www.getliterary.com |
Las konbini1 están llenas de sonidos. La campanilla que suena cuando entra un cliente o la voz del cantante de moda que anuncia un nuevo producto por megafonía. Las voces de los dependientes que saludan a los clientes, el escáner de códigos de barras. Las cestas de la compra que se llenan, alguien que coge una bolsa de pan o unos tacones que recorren los pasillos. Esta amalgama de sonidos forma el «ruido de la tienda» que cada día me bombardea los tímpanos sin cesar. Alguien cogió una botella de plástico y la siguiente ocupó su lugar deslizándose por los rodillos del dispensador. El ligero traqueteo de la botella al rodar me hizo levantar la cabeza. Muchos clientes suelen coger una bebida fría cuando terminan de comprar, justo antes de pasar por caja, por eso me pongo alerta inconscientemente al oír ese ruido. Observé de reojo a la mujer que llevaba la botella de agua en la mano y comprobé que aún no tenía la intención de pagar, pues estaba buscando algo en la sección de postres. Así pues, bajé la cabeza de nuevo.
Amber Patterson estaba harta de ser invisible. Llevaba acudiendo a ese gimnasio cada día desde hacía tres meses; tres largos meses viendo a esas mujeres ociosas hacer lo único que les importaba. Eran tan egocéntricas que apostaría su último dólar a que ninguna de ellas la reconocería por la calle pese a estar a metro y medio de ellas todos los santos días. Para ellas no era más que un mueble; sin importancia, no merecía que la mirasen. Pero le daba igual, le daban igual todas. Había una razón por la que se arrastraba hasta allí todos los días, hasta esa máquina, justo cuando el reloj marcaba las ocho. Estaba cansada de los ejercicios; día tras día, dándose una paliza, a la espera del momento oportuno para actuar. Por el rabillo del ojo vio las Nike doradas que se subían a la máquina situada junto a la suya. Estiró los hombros y fingió estar inmersa en la revista estratégicamente colocada sobre el soporte de su máquina. Se volvió y le dedicó a la mujer rubia una sonrisa tímida, a lo que la otra respondió con un educado asentimiento de cabeza. Amber fue a alcanzar su botella de agua y movió deliberadamente el pie hacia el borde de la máquina, lo que le hizo tropezar y tirar la revista al suelo, donde aterrizó bajo el pedal de la máquina de su vecina.
Todo lo que vas a ver, vivir y conocer durante los próximos días puede llegar a cambiarte por completo. Prepárate para el concentrado de sensaciones más potentes que posiblemente hayas experimentado en tu vida.
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| Ana Masago |
A las 7:30 de la mañana, estaba en la cafetería Bon Appétit ojeando tranquilamente el periódico de la mañana y removiendo por décima vez el azúcar del café cuando recibí una llamada de mi adjunto John: —Sargento Harris, ha llamado Erick Carpenter desde el cementerio St. Matthew. Han profanado la tumba de Laura Clark, su cuerpo no está. Como sabe, la enterraron hace dos días. Tengo a sus padres desquiciados en recepción; tiene que hablar con ellos, tranquilizarlos. No sé qué más decirles ya, creo que nada de lo que les diga podrá aliviar su sufrimiento.
3.- Intentad ser tan libres como sea posible. Para ello, leed mucho y no descuidéis vuestra formación, vivid aprendiendo
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| Amara Castro |
9.- No intentéis volar con heridas abiertas en las alas, dejad que cicatricen. Cada herida necesita el tiempo suficiente para curarse.
La Galicia rural es vasta, verde, profunda, boscosa… y llena de ancianos. Apenas nos cruzamos con tres o cuatro personas por el camino y ninguna de ellas bajaba de los sesenta años de edad.
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| Manel Loureiro, delante del primer escenario que aparece en la novela: Portalén o Porta do Alén (Puerta del Más Allá) Fotograma extraído del artículo publicado por www.elindependiente.com |
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| Fotografía Diario de Pontevedra |
El honor es un bonito disfraz. Le queda bien incluso a los hombres más terribles.
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| Víctor del Árbol. Fotografía de www.diariosur.com
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Es un tremendo error creer que las personas que nos aman son, por el hecho de amarnos, estúpidas o que están ciegas. O que su paciencia es infinita. Si te alejas demasiado quizá no te den la oportunidad de regresar. El amor no es una patente de corso.
“Ahora tu marido también está muerto, Anna. Tu marido, nuestro marido. Me habría gustado que yaciera junto a ti, pero tienes vecinos, un abogado y una señora que enterraron hace un par de años. El abogado llevaba tiempo allí cuando llegaste tú. Encontré una tumba libre para Georg en la calle siguiente; desde tu tumba se ve la parte trasera de su lápida".
Así comienza esta novela, con Ellinor, que acaba de quedarse viuda de Georg, escribiendo una íntima y personal carta a Anna, la primera mujer que tuvo su marido, también amiga de ella y que murió inesperadamente hace ya más de cuarenta años, dejando a su marido el cuidado de sus dos hijos pequeños. Poco tiempo después Ellinor y Georg se casaron y ahora que se ha quedado viuda decide, en una intimista carta, hacer un repaso de su vida, esa que Anna no llegó a vivir ni pudo disfrutar.
La historia que nos cuenta Ellinor me ha parecido tan personal y privada, que en lugar de sentirme en el lugar de Anna como destinataria de la carta, me sentía como una especie de fisgona cotilla escuchando algo que no era para mí. Aunque la protagonista de la novela dirige su relato hacia alguien que ya no está, no resulta por ello ser una novela triste, es simplemente un paseo por la vida de Ellinor, que nos habla de su infancia, de la relación que tuvo con su propia madre, la que tuvo con su primer marido, recuerda cómo llegó a conocer a Anna y Georg y como acabó finalmente convirtiéndose en la "madre" de unos niños que no eran suyos. La novela también aprovecha para hablar de temas cotidianos como la familia, la educación de los hijos, el aborto, la infidelidad, la amistad... Es una novela en la que parece que no pasa gran cosa y sin embargo pasa toda una vida, la de Ellinor, sus pensamientos, sentimientos, sensaciones...
La verdad es que me ha gustado bastante, sin llegar a ser una de mis lecturas favoritas de este año. Creo que está escrito con elegancia, que es una lectura agradable y la protagonista me ha parecido un interesante personaje.