Sinopsis:
Quintana Torres es una escritora de éxito. Los medios la apodan «la nueva reina del thriller». Durante una firma de ejemplares en Bilbao, se acerca a ella un antiguo compañero del instituto y le entrega un misterioso sobre negro. Dentro hay una fotografía del diario de Alba, la adolescente muerta en extrañas circunstancias cuya historia inspiró la novela más conocida de Quintana: La chica del lago.
Este hallazgo llevará a la escritora a cancelar su gira promocional y regresar a la vieja casa de su padre en Urkizu, el pequeño pueblo de interior del País Vasco donde ocurrió todo. Fue allí donde, durante la Noche de San Juan de 1999, Alba desapareció para siempre y, con ella, ese enigmático diario que siempre llevaba consigo.
"La chica del lago" es una novela que entretiene y de lectura fácil, con ese estilo tan reconocible del autor, ágil y sencillo y donde la ambientación vuelve a ser muy destacable. Esta vez el autor nos llevará a Urkizu, un pequeño pueblo, inventado para la ocasión, donde llegaremos a sentir en más de un momento el frío y la humedad del lugar.
Es una novela que me ha gustado, pero creo que es demasiado larga, con bastantes páginas que aportan poco y donde algunas cosas se repiten muchas veces. Hay también demasiados personajes, todos mencionados por diferentes motivos en el diario de la chica del lago, una joven que apareció muerta hace 25 años, y que por lo tanto son sospechosos de su asesinato, pero es que algunos de esos motivos son muy “justitos” y solo sirven para engordar la novela.
Por otro lado, los motivos del asesin@ para montar todo el tinglado en el presente me han parecido bastante exagerados. En cuanto a Quintana, la protagonista, no he conseguido empatizar con ella, aunque sí me ha gustado que sea un personaje que no para un segundo y, sobre todo, que la novela deje caer detalles del mundo editorial que suenan muy poco a ficción. En resumen, una lectura que a pesar de sus casi 700 páginas se lee sin problema, pero larga de más.
Se suele decir que todos contamos con un escaparate y una trastienda. Y la mala costumbre de comparar nuestra "trastienda" con el escaparate de los demás.
Los escritores conocemos muy bien nuestras cabezas. Vivimos en ellas y, por lo tanto, somos grandes expertos en darnos cuenta de cuándo han empezado a funcionar.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.