¡Qué tristeza transmite esta historia!.
Aunque es un libro de 240 hojas en su momento no fui capaz de leerlo de tirón, porque me daba tanta pena que me lo tomé con calma.
Aunque es un libro de 240 hojas en su momento no fui capaz de leerlo de tirón, porque me daba tanta pena que me lo tomé con calma.
La historia nos traslada a la ciudad de Sarajevo, donde una bomba estalla entre la población civil, concretamente entre ciudadanos que están haciendo cola para conseguir un poco de pan. Mueren veintidós personas y el violonchelista del título que lo ve todo desde su ventana, decide tocar durante veintidós días (uno por cada persona muerta) el Adagio de Albinoni (es uno de los temas que podéis escuchar de fondo en este blog). Es una pieza muy conocida y que transmite una tristeza arrolladora.
Como literalmente dice "Flecha" (uno de los personajes), "una tristeza pesada, densa, de las que no provocan lágrimas pero sí ganas de llorar".
Si visitáis la página web, podréis escucharlo mientras leéis, bajarlo en mp3, o como yo, tenerlo en CD si compráis la edición especial de la Casa del Libro.
Como literalmente dice "Flecha" (uno de los personajes), "una tristeza pesada, densa, de las que no provocan lágrimas pero sí ganas de llorar".
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En realidad esta historia está basada en los actos del violonchelista, Vedran Smailović, músico de la Filarmónica de Sarajevo que durante 22 días se sentó en la calle a tocar el Adagio de Albinoni en honor a las 22 personas que vio morir en el bombardeo de una panadería de la ciudad bosniana de Sarajevo entre la segunda mitad de 1992 y principios de 1993.
Este acto, lleno de valor, traspasó todas las fronteras imaginables y fue noticia en el mundo entero. Steven Galloway se sirve de esta historia real para crear otra que conmociona y que hace que recordemos el poder redentor de la música.
Biblioteca de Sarajevo durante el cerco