Sinopsis:
De ratones y hombres se cuenta entre las mejores obras de uno de los grandes clásicos estadounidenses del siglo XX, y es sin duda uno de los que mejor supo reflejar el mundo de los desheredados que creó la gran depresión de los años treinta en Estados Unidos.
La historia de Lennie y George, dos braceros al borde de la indigencia, es una denuncia implacable de las condiciones de vida en el campo californiano, que luego desarrollaría más por extenso en Las uvas de la ira, pero es también un conmovedor canto a la amistad y sobre todo una novela intensa, con unos diálogos ejemplares y perfectamente construida, de la que ningún lector podrá olvidar nunca el desenlace.
Aunque “Las uvas de la ira” lleva en mi estantería años y ya no os cuento cuántos lleva “Al este del Edén”, todavía no me había animado a catar la obra de John Steinbeck y el otro día di por casualidad con esta historia. Era tan cortita que me lancé a por ella y… ¡qué maravilla! Es que me ha encantado. Es verdad que es tan corta que se devora, pero para conocer el estilo de Steinbeck es estupenda. Puede parecer que por su extensión no cuenta gran cosa, pero sí que lo hace y además es de estas historias que te hacen pensar.
La historia nos lleva a la California de la Gran Depresión, donde dos amigos muy diferentes, George y Lennie, pero unidos por la lealtad y un sueño por compartir, buscan trabajo en diferentes ranchos. Sueñan con tener sus propias tierras, vivir tranquilos, dejar de depender de los demás y sobre todo, tener un lugar donde Lennie pueda cuidar sus propios conejos.
George es inteligente, espabilado y el responsable de Lennie, un hombre enorme con gran corazón, pero inocente como un niño pequeño, su fuerza lo hace el trabajador perfecto, pero también es terriblemente vulnerable a pesar de su apariencia. A veces hace cosas sin maldad, sin ser consciente, cuyas consecuencias provocan muchos problemas y la forma de escribir de Steinbeck consigue que te impliques en sus vidas, que te interese lo que están haciendo. La relación entre ambos es una de las partes más importantes del relato, pero también me han gustado otros personajes que te ayudan a imaginar el contexto, reflejando las miserias, la frustración, los sueños por cumplir…
Es una historia pequeña, a veces triste y cruda y sin embargo también muy bonita. Deja espacio a temas como la amistad, la pobreza, la soledad, el racismo, la desigualdad, los prejuicios… lo difícil que es encontrar un lugar en el mundo cuando todo parece en contra y consigue, al menos conmigo lo hizo, que desees que las cosas les vayan bien, porque ves que ese sueño que tienen es lo que les hace continuar y no rendirse, pero a la vez vas notando que se masca la tragedia.
Además de los personajes, me ha gustado muchísimo la prosa de Steinbeck, sencilla, natural, directa, los diálogos… incluso el final, que no voy a desvelar, pero que a pesar de verlo venir, me ha parecido el que tenía que ser. De verdad que me ha gustado mucho más de lo que esperaba. Otra de esas novelas cortas a las que ni le sobra ni le falta nada para lograr ser una gran historia.
No se necesitan sesos para ser bueno. A veces me parece que es más bien al contrario. Casi nunca un tipo muy listo es un hombre bueno.
Los hombres como nosotros, que trabajan en los ranchos, son los tipos más solitarios del mundo. No tienen familia. No son de ningún lugar. Llegan a un rancho y trabajan hasta que tienen un poco de dinero, y después van a la ciudad y malgastan su dinero, y no les queda más remedio que ir a molerse los huesos en otro rancho. No tienen nada que esperar del futuro.
—Escucha, negro —dijo—. ¿Sabes lo que soy capaz de hacer si vuelves a abrir la boca? […] guarda las distancias entonces, negro. Me sería tan fácil, tan condenadamente fácil hacerte colgar de un árbol que ya no sería ni divertido.




























