Sinopsis: :
Un viejo amigo del Dr. Watson es rescatado por la policía en extrañas circunstancias. El descubrimiento de un polvo misterioso sobre su ropa y de una entrada para un espectáculo muy particular lleva a Sherlock Holmes a deducir que se encuentra ante la primera víctima de un complot de gran alcance...
En los relatos de Conan Doyle, Watson solo nos describió la cara visible de Sherlock Holmes... Pero en esta investigación inédita entramos en la mente del mayor genio de la deducción, seguimos el hilo de su razonamiento y atravesamos la arquitectura de su mundo prohibido.
¡Cómo me ha gustado este cómic! Incluso antes de abrirlo la edición de este libro me ha parecido maravillosa, empezando por su preciosa portada donde aparece la cabeza del detective troquelada, pero es que su interior no se queda a atrás.
La historia comienza cuando un médico aparece corriendo por las calles de Londres, herido, aterrorizado y vestido únicamente con un camisón, además el hombre no recuerda nada de lo que le ha ocurrido. El caso es que Watson se ve metido en el asunto y para Holmes este misterio resulta de lo más oportuno ya que el aburrimiento empezaba a hacer mella en él. A partir de aquí empieza una investigación que no resulta ser tan sencilla como aparentaba.
A mí la historia me ha gustado, el caso está bien construido y tiene toda la esencia de las historias de Holmes. Muchas pistas, deducciones, secretos… Pero si de algo he disfrutado es de las ilustraciones. Si alguien tiene en mente un cómic tradicional con sus viñetas perfectamente alineadas, que se olvide. Aquí cada página es única.
Las viñetas tienen diferentes formas, se cruzan y muchas veces comparten dos páginas, también esconden transparencias y alguna que otra sorpresa y a través de las páginas nos vamos metiendo en la cabeza de Holmes, vemos cómo funciona, cómo razona, cómo deduce mientras lleva a cabo diferentes interrogatorios buscando nuevas pistas para resolver el caso. De verdad que los dibujos son maravillosos, las expresiones de los personajes, la ambientación de la historia en ese Londres de finales del siglo XIX, los colores tan acertados y otra cosas que consigue el ilustrador es que diferenciemos perfectamente las ilustraciones que pertenecen al mundo real de Watson y Holmes, de las que reflejan la mente del detective. De verdad, todo es estupendo.
Yo no suelo leer muchos cómics, pero este es de los pocos en que me ha parecido que las ilustraciones de Benoit Dahan se “comen” el guion de la historia de Cyril Liéron, algo que personalmente no me ha importado pues al final he disfrutado del conjunto y creo que ha valido mucho la pena. Me ha encantado.














































