Sinopsis:
Olivia Navacerrada, una joven periodista introvertida e insegura, llega a una aldea gallega deshabitada desde los setenta y rehabilitada en la actualidad por un grupo de emprendedores, con el objetivo de realizar un reportaje sobre la España vaciada y dar un giro a su carrera. Pero una gran tormenta de nieve cambiará todos sus planes.
Nadie parece desear su presencia, ni los pocos lugareños ni los dos famosos escritores que pensaban planear el lanzamiento de su nueva novela. Cuando uno de los vecinos se descubre esposado a un cadáver, el pánico se desata en Beresteira. Olivia ya no sabe en quién confiar. Están incomunicados con un asesino y el pasado une con hilos invisibles la vida de todos ellos.
Una atmósfera asfixiante que pondrá a prueba la fortaleza mental de los que logren sobrevivir
Me lo he pasado estupendamente leyendo “Agua pasada”. Es el libro que elegimos para el mini-club mensual que tengo con dos amigas y a falta de quedar para charlar sobre la novela, creo que hemos acertado de lleno. A mí me atrapó desde el primer capítulo. Está claro que el "Noir Rural" sigue en alza y este libro es un ejemplo de ello.
La historia nos lleva a Beresteira, una aldea en el interior de Galicia, de esas aisladas y abandonadas hace décadas pero a la que unas pocas personas están intentando darle vida de nuevo. Allí llega Olivia Navacerrada, una periodista que se aleja bastante del tipo de periodista agresiva y echada para adelante que es más habitual. Ella es más bien todo lo contrario y, por supuesto, acabaremos descubriendo por qué. Olivia ha cambiado Madrid por Galicia y el reportaje sobre Beresteira será su primer trabajo para el Heraldo de Galicia. Lo que en principio no pintaba mal y parecía un tranquilo fin de semana rural, se convierte en una pesadilla cuando hace su aparición un cadáver y encima se queda aislada por la nieve en compañía de extraños.
Una de las cosas que más me han gustado de esta novela es el ritmo y la capacidad del autor para mantener la intriga de forma constante hasta prácticamente el final, añadiendo cada vez más giros y piezas a un puzzle que me ha tenido perdida hasta muy, pero que muy avanzada la lectura. Eso me ha encantado, obviamente. Tiene, además a su favor, algo que también le aporta mucho dinamismo y es que la trama principal ocurre en menos de 24 horas y eso hace que pasen muchas cosas constantemente.
Por otro lado en diferentes momentos de la narración nos trasladaremos al pasado donde encontraremos la información necesaria que nos aclarará cómo y por qué han coincidido en Beresteira todos los personajes justo en el mismo fin de semana.
Además de Pedro, el propietario de la casa rural al que ha ido a entrevistar Olivia, está Juan, que vive con Pedro, Fernando, otro periodista y ex jefe de Olivia, Irene y Lucas, un matrimonio que también vive allí con su bebé recién nacido, dos exitosos escritores y su agente literario que habían decidido aislarse para preparar el lanzamiento de nuevo libro y un huésped que llegó a la casa rural unos días antes de que aparecieran los demás. Confieso que he sospechado de todos y a la vez de ninguno y aunque era evidente que la parte del pasado tenía que tener mucho que ver en el presente yo no acababa de conectar nada (empiezo a perder facultades 🕵🏼♀️).
Otra cosa que está muy lograda es la ambientación de la novela. Beresteira es casi un personaje más y la novela transmite muy bien la sensación de aislamiento, de inquietud porque sabes que no te puedes marchar de un lugar que se siente peligroso y donde no puedes confiar en nadie y además es algo que se va acrecentando a medida que se van sucediendo los acontecimientos.
Beresteira es una bonita aldea que a la luz del día puede parecer ideal pero que también puede resultar inquietante si en un momento de urgencia o necesidad no hay forma de comunicarse con nadie. Sin ser yo precisamente una urbanita, creo que no sería capaz de vivir permanentemente en un entorno así, por muy idílico que pueda parecer a primera vista y quizás este es uno de los motivos por los que existen tantos pueblos abandonados que, sin embargo, empiezan a llamar la atención de personas que están deseando alejarse de las grandes ciudades, pero... ¿es eso viable? El abandono rural es uno de los temas que pone sobre el tapete esta novela, aunque no es el único. También habla de las heridas del pasado, de silencios, de desconfianza, de codicia y oportunismo…
Es una historia muy bien hilada, con una narrativa muy ágil y unos personajes imperfectos, de los que cometen errores a veces de forma consciente y a veces no, llenos de luces, sombras y secretos, secretos que suelen tener la mala costumbre de encontrar tarde o temprano la forma de salir a la luz. Una novela que te mantiene enganchado a la trama desde el primer momento como si fueras uno más de los inquilinos de la casa rural y te arrastra hasta un final donde todo queda perfectamente encajado. De verdad que me lo he pasado fenomenal leyéndola.
Los hijos son, al final, una forma de seguir con vida cuando ya no estás.
No quiero convertirme nunca en agua pasada. Tampoco una vez muerto. Y voy camino de serlo.
Si día tras día te hacen sentir como una mierda y nadie de los que te rodean te dice que eso no es así, te aseguro que acabas convencido de que eres una mierda. La mayor mierda de todas las mierdas. Y recuperarte de eso, volver a tener confianza en ti misma y, sobre todo, en los demás… no es fácil.




























