Sinopsis:
Dos jóvenes estudiantes de Secundaria, llamadas Abby y Gretchen, se tienen la una a la otra como mejores amigas desde los tiempos de la infancia. Pero en una noche de juerga en la que se bañan desnudas todo les sale espantosamente mal y Gretchen, a partir de entonces... cambia. Está siempre de mal humor. Irritable. Y empiezan a sucederse extraños incidentes en los que, invariablemente, Gretchen está implicada. Abby empieza a investigar y se adentra en un misterio sobrecogedor...
Cuando la historia llegue a su momento culminante, el destino de Abby y Grechen girará en torno a una única pregunta: ¿La amistad entre ambas será lo bastante fuerte como para derrotar al Diablo?
Tengo una relación extraña con este autor. Esta es la cuarta novela que leo suya y nunca acaba de convencerme por completo. Con este libro me ha pasado lo mismo.
La premisa no está mal, amistad adolescente mezclada con posesiones y exorcismos, y funciona bien en cuanto a ritmo general y tono. Es fácil de leer, tiene diálogos ágiles y la relación de las dos protagonistas Abby y Gretchen, sostiene bien la historia. Aun así, me ha parecido que tarda demasiado en ponerse realmente interesante y creo que le sobran páginas. Se mueve más en el terreno del drama juvenil que en el terror en sí, terror que por otro lado no he sentido en ningún momento. Tiene momentos de humor negro, pero si buscas algo que dé miedo de verdad o una tensión constante, aquí no lo vas a encontrar. Es más bien una novela de corte juvenil que juega con los elementos de la posesión.
Lo mejor para mí ha sido la ambientación ochentera. Está muy presente, desde las referencias culturales, hasta el detalle de que los títulos de los capítulos sean canciones de la época funcionando casi como una banda sonora. Le da un toque muy especial y te mete de lleno en el contexto.
En resumen, es una lectura aceptable y original en su planteamiento, pero le sobran páginas y le falta garra en el terror y profundidad. Me ha gustado, pero sin entusiasmarme
El diablo es ruidoso, insolente y teatrero. ¿Y Dios? Dios es como un gorrión.
—¡Por el poder de Phil Collins, te reprendo! —dijo—. Por el poder de Phil Collins, que sabe que todo apunta a que no volverás a mí, en su nombre te ordeno que te apartes de esta sierva de Genesis.
Los demonios son ideas hechas carne —contaba el hermano Lemon—. Ideas nocivas. El que se halla dentro de tu amiga es discordia, ira y furor. Provoca tempestades con una sonrisa que es como el relámpago, es hermano de búhos e insufla inteligencia nacida en la noche. Es el desgarro que jamás se podrá reparar.
—No podemos juzgar un libro por su cubierta —confirmó—. Pero la cubierta nos da buenos indicios de lo que encontraremos dentro.






























