Sinopsis:
Natalie Heller Mills es la perfecta mujer americana tradicional: esposa, madre de seis hijos y reina de las redes sociales, donde millones de seguidores consumen fascinados su idílica vida de "tradwife" al estilo pionero en un rancho de encanto rústico. Detrás de las cámaras, sin embargo, hay niñeras, productores, electrodomésticos industriales y un marido heredero de una poderosa dinastía política. Pero a Natalie no le importa mientras su imperio siga creciendo y las "Mujeres Enfadadas" sigan odiándola desde la distancia.
Hasta que una mañana despierta en una realidad que no reconoce. Su casa, su marido y sus hijos están ahí, pero todo es distinto: no hay electricidad, la cocina se calienta con leña, los niños están sucios y su marido, antes inútil, es ahora un granjero competente. En la puerta, una fecha tallada: 1855. Ayer posaba tarros de mermelada para Instagram; hoy arrastra leña y lava ropa a mano hasta hacerse sangre. ¿Se ha convertido en la protagonista involuntaria de un despiadado reality show? ¿Ha viajado en el tiempo? ¿Está Dios poniéndola a prueba? ¿Satanás? Cuando se hace una brutal herida en el bosque, comprende dos cosas: esta no es la vida que tenía y debe encontrar la manera de escapar.
La verdad es que estaba convencida de que esta novela me iba a gustar, tanto es así que me la compré tras leer su sinopsis y además iba sin expectativas de ningún tipo porque no había leído ninguna opinión. Después de terminarlo, sí las he leído, y algunas (pocas) van en mi línea, pero lo cierto es que es un libro que está gustando bastante, así que esta vez no coincido con la mayoría.
A mí la premisa, me parecía muy, pero que muy interesante, de hecho me lo sigue pareciendo: una influencer, una “tradwife” para más datos, se ha hecho un hueco en el mundo de las redes sociales mostrando al mundo su vida “perfecta”, su trabajo en una preciosa e ideal granja junto a su marido y su descendencia que no deja de crecer y a los que hace partícipes muchas veces en los vídeos que sube, a través de ellos le muestra al resto del mundo su defensa de los valores tradiciones, esos que a día de hoy están desapareciendo, hasta las cosas se le van complicando y un día, sin más, se despierta en una casa que parece la suya, con una familia que se parece a la suya y en una época, que definitivamente no es la suya: 1885 y claro, en esta época esos valores tradicionales a lo mejor ya no le parecen tan defendibles.
¿Entonces cuál ha sido el problema? En mi caso, ha sido Natalie, la protagonista. No he podido lidiar con ella. Me es imposible comprender a un personaje como este, jamás podría ser una “tradwife” de esas, para mí es como volver atrás en casi todos los aspectos, si no en todos, no he conectado con sus motivaciones, con su fervor religioso, con la forma que ha elegido de vivir y ya sabemos que la gran mayoría de vidas perfectas que vemos en redes sociales no lo son tanto, pero el “engaño” de esta mujer hacia su audiencia, el diseño milimétrico de todo lo que muestra es de traca. Me ha parecido insufrible desde la primera página, ya no hablemos de su marido “florero”, de su suegro y sus aspiraciones políticas, o incluso su hija Clementine, por ejemplo. Al no conectar con los personajes se me iba desinflando el interés por esta historia y por todos ellos. Y sí, Natalie es como es, pero no todo es culpa suya. Ella ofrece un contenido que se consume, que permite llegar a una audiencia que lo acepta, que le gusta, por lo tanto también habría que analizar ese punto o a sus patrocinadores, por ejemplo y es algo que ni se contempla.
Es verdad que el libro está escrito de forma sencilla y no es complicado de leer, y de hecho si no abandoné la lectura es porque no me estaba resultando una novela de esas “cargantes” y también por pura curiosidad. ¿Cómo rayos pasó del presente al pasado? ¿Cómo volvería a la normalidad si es que eso iba a pasar?
Quizás la parte que más me interesaba era saber cómo iba a encajar Natalie las enormes carencias a las que se tiene que enfrentar en 1885 después de haber tenido a su disposición lo último en servicios y tecnología, por no hablar de las mínimas comodidades de un hogar moderno (agua caliente, un retrete dentro de casa, luz eléctrica…) y hasta esto se me ha quedado corto.
En definitiva, me ha parecido una novela fácil de leer, pero desde luego no ha sido lo que esperaba. Quizás la culpa ha sido mía por pensar que la historia se iba a ir por otros derroteros, pero la verdad es que no me ha convencido en su desarrollo y ya no hablemos del final. Una pena.
El objetivo de una influencer no es ser adorable ni insoportable. El objetivo es ser ambas cosas a la vez. En otras palabras: «adictiva».
La verdad es que prostituirte puede llevarte muy lejos, si lo haces con intención. Mira a María Magdalena. Esta mujer sí que entendió lo que pasaba.
Hay un momento en cada matrimonio en el que una mujer se da cuenta de que el hombre con el que se casó es un friki. Esto es inevitable. No se puede hacer nada.
A América no le importaba un ápice la moralidad cuando se trataba de políticos. Al contrario, ya esperábamos que fueran un poco sórdidos.
hay algo que he aprendido en los años que han pasado desde que dejé el rancho: no puedes cambiar a las personas que se niegan a cambiar. Solo puedes amarlas.




























