Sinopsis:
La historia de una mujer que se rompió… y tuvo la osadía de seguir bailando. Porque a veces perderlo todo es la única manera de volver a ser.
Esta historia es un viaje sin retorno por la memoria, la libertad y el deseo de Josefa, una mujer que vivió fuera de tiempo, con demasiada lucidez y ningún margen para rendirse.
Bailando lo quitao es un libro de instrucciones de la vida vivida sin permiso: una confesión luminosa, tierna y devastadora a partes iguales.
Es la voz de una mujer que no se olvida, una historia que urgía ser contada para las que vinieron antes y las que vendrán después.
Bailando lo quitao, de Ana Milán, ha sido una de esas lecturas que se disfrutan de una sentada, pero que yo preferí dosificar en un par de tardes para ir asimilando lo que su protagonista nos iba contando de forma tan honesta.
Josefa (Josi) que nació en la España de 1946, es ahora una mujer que, en la última etapa de su vida, decide mirar atrás y abrir su memoria a los lectores, y así, a través de recuerdos que aparecen y desaparecen sin un orden fijo (la memoria, como bien dice, no tiene índice), va reconstruyendo, como si estuviera charlando con una buena amiga, su historia: su infancia, sus relaciones, sus decisiones, sus errores… y también todo lo que la sociedad fue marcando en su camino como mujer. Ese ir y venir en el tiempo le sienta bien al libro y nos muestra lo bien que funciona la memoria de la protagonista mientras nos pasea por la historia de este país.
Me ha encantado la voz de Josi: directa, sin intención de caer bien, a veces incómoda incluso consigo misma. Como en cualquier vida, hay una mezcla equilibrada entre momentos duros y otros más ligeros, con toques de humor que suavizan sin restar profundidad. Es una novela que habla de la libertad de las mujeres, de la soledad, del paso del tiempo, de aprender a seguir adelante con lo que queda, del derecho a equivocarse y que más allá de la historia concreta que cuenta, deja una reflexión íntima en cada lector.
Por cierto, es de esos libros en los que, si te gusta subrayar, acabarás con casi todo marcado. Una novela pequeñita, pero matona.
Hay gente que te hace creer que sabes bailar, pero en realidad sólo sabes si estás en sus manos; son ellos los que bailan, tú eres la que sueña.
Qué bonitas suenan las mentiras dichas con verdad. Y qué bien saben siempre los besos que no se dan.
La peor de las tristezas es la que se siente en calma. Mientras haya rabia todo está bien. Cuando las lágrimas caen sin hacer mueca alguna, ahí preocúpate.
Aprendí tarde la belleza de resurgir y que para hacerlo es necesaria la soledad.
cuando la respiración cuesta esfuerzo quiere decir que dentro de ti suena una ambulancia, aunque no consigas oír la sirena.
A veces basta una buena risa para recolocar todo el ecosistema humano.

























