Sinopsis:
En Las Palmas de Gran Canaria, un hallazgo macabro sacude la rutina de la ciudad: un brazo amputado aparece en un contenedor, con un tatuaje que solo puede pertenecer a un hombre desaparecido días antes.
La jueza Mara Ramírez, recién llegada a la isla y aún marcada por sus propios fantasmas, se enfrenta a su primer caso. A su lado —y en constante fricción— trabaja el inspector Aitor Ibarra, cuya torpeza para gestionar los sentimientos contrasta con su instinto policial.
Y, entre ambos, Beatriz Mantecas, pastelera brillante y mujer herida por un pasado de humillaciones, que hornea dulces capaces de enamorar a cualquiera.
Buscando un nuevo Audiolibro que escuchar, la portada de “Bacon” se cruzó en mi camino y la verdad, con ese título (con lo que a mí me gusta el bacon) y esa portada tan chula y llamativa, decidí darle una oportunidad a esta historia y a esta autora que desconocía totalmente y tengo que decir que me he llevado una muy agradable sorpresa. Creo que es una novela negra diferente y muy original. Me ha gustado mucho la trama y también todos los personajes. Y otra cosa fabulosa que tengo que destacar sí o sí, el maravilloso trabajo de Sol de la Barreda en la narración de esta historia, todos los matices de cada personaje y el acento canario que le viene como anillo al dedo.
La trama arranca enseguida con el hallazgo de un brazo con un original tatuaje en un contenedor de basura de Las Palmas de Gran Canaria y no tardaremos nadita en saber quién ha matado a su dueño, Samir Mpunga, pero la habilidad narrativa de la autora consigue que aunque sepamos ese “pequeño” detalle, no perdamos en ningún momento el interés por saber cómo se llegó a esta situación y el pobre Mpunga acabó troceadito, al menos un brazo por lo que fácilmente podemos pensar que el resto también estará en las mismas condiciones. A mí esta elección de la autora me ha gustado mucho.
Otra cosa estupenda de este libro son sus personajes. Mara es la nueva jueza y este será su primer caso. Es una mujer con un pasado complicado y su forma de afrontar este proceso me ha gustado mucho. Luego está Aitor, otro personaje con historia, una que yo no me había encontrado todavía en ninguna de mis lecturas y también me ha gustado un montón y por último, quien se lleva la palma en esta novela es Betty Mantecas, la novia del difunto (o al menos del trocito que aparece) y que bien podría ser la mujer de la portada. Una pastelera magnífica, una mujer intensa, arrolladora, llena de contradicciones, y que cuando se convierte en narradora (sus capítulos siempre vienen con el título de alguna de sus recetas) le roba el protagonismo a todos los demás.
Es una novela que además de seguir la investigación de la policía también aprovecha la narración para hablar de temas muy actuales como los prejuicios, la violencia, el bullying, la gordofobia, los abusos infantiles, las huellas que dejan en las víctimas o la identidad de cada uno a través de los personajes. Todo encaja tan bien en la historia que en ningún momento pierde su ritmo ágil, fluido y directo.
Es una historia que también me ha resultado muy visual y si hay que destacar algo es el sentido del humor bastante negro que planea por toda la obra, pero que funciona perfectamente. No me hubiera importado que le hubiera sacado algo más de partido y que durara un poco más.
"Bacon" es una novela que no se había cruzado en mi vida “virtual” desde ninguna cuenta de las que sigo y es una pena. A veces estamos cansados de ver las mismas portadas y recomendaciones y atrás se van quedando otras historia que merecen la pena, a veces mucho más, pero bueno, así funciona la blogosfera. Si leyendo mi opinión alguien se anima, pues genial. Que ya coincidamos en la misma opinión, ya es otro tema.
Se guarda tanta soledad en los silencios…
El bacon es el mejor alimento del universo. Lo digo, lo pienso, lo siento y lo sé. El mejor.
Hay algo muy especial en el momento de crear un postre. Soy consciente de que muchos perciben el dulce como el hermano feo de una comida consistente, el pecado del que se puede prescindir, pero ¡cuánto se equivocan! Nadie mira con ojos tentadores a un plato de callos ni a un escalope de pollo. Sin embargo, una trufa perfecta de chocolate, eso sí que pone a prueba la convicción más férrea.




























