Los detectives de la línea morada (Deepa Anappara)

TITULO: Los detectives de la línea morada
AUTOR: Deepa Anappara
EDITORIAL: Destino

Sinopsis Editorial: 

Pasadas las calles de un mercado repleto de gente, perros y rickshaws, debajo de un cielo lleno de humo y ya al final de la línea morada de metro, hay un revoltijo de casas con techos de hojalata donde Jai, de nueve años, vive con su familia.

Jai es fan de los reality shows de policías, así que cuando un compañero de clase desaparece, él decide buscarlo y emplear las habilidades para resolver crímenes que ha aprendido de la televisión.

Gracias a "Masa crítica" de Babelio y Destino Editorial, he tenido la oportunidad de leer “Los detectives de la línea morada”, la primera novela de Deepa Anappara y estoy encantada porque me ha sorprendido al no ser en absoluto lo que yo pensaba. 

Elegí este título entre otras opciones de Masa crítica, sobre todo por el escenario principal de la trama, que aunque sin concretar en ningún momento en qué lugar exacto transcurre, se desarrolla en la India. Siempre me han gustado los libros con la India como fondo y creí que me encontraría con una especie de thriller en el que se investigaría la desaparición del niño que menciona la sinopsis, pero no ha sido así exactamente. Es cierto que hay una primera desaparición a la que seguirán algunas más, y una "investigación" que intentará llevar a cabo el pequeño Jai de nueve años con dos de sus amigos (una espabilada niña llamada Pari y otro niño llamado Faiz) y un pulgoso perro al que bautiza como Samosa, pero desde luego no será una investigación al uso.

Imagen de Pinterest
El niño desaparecido y los que irán detrás, viven en un basti, una especie de barriada bastante pobre, donde sus moradores apenas tienen lo justo para subsistir y mantener sus hogares, ya no digo ni casas, porque las descripciones de la autora te invitan a imaginar malamente chabolas de diferente tamaño y condición. Algo como lo que veis en la foto de la derecha ha sido lo que yo he imaginado durante la lectura de este libro.

El caso es que ¿a quién puede importar la desaparición de un niño que ni siquiera sus padres han echado de menos hasta que han pasado varios días? Pues en principio a los familiares directos y a Jai, que además es muy aficionado a una serie de televisión llamada "Police Patrol" donde, como le dice a sus amigos, "te cuentan con todo detalle cómo encontrar a alguien que ha desaparecido" y a ello se ponen, con muy buena fe eso sí, pero sin grandes resultados, al menos al principio. Evidentemente nadie les toma en serio y además deben acudir a la escuela y apenas pueden dedicarse a su labor detectivesca, pero cuando un segundo niño al que le siguen varios más desaparecen, los habitantes del basti comienzan a tener miedo, a exigir que la policía tome cartas en el asunto para que busquen a sus hijos antes de que desaparezca alguno más. ¿Será capaz el pequeño Jai de encontrar a sus amigos y al resto de niños o al menos de descubrir qué les puede haber ocurrido? La verdad es que yo creo que el pequeñajo no es consciente del todo del peligro que puede haber tras sus buenas intenciones y por eso y por la falta de interés de los adultos y de la policía, se lanza con todas sus ganas y también toda su inocencia en un complicada búsqueda.

"Los detectives de la línea morada" es la historia de unas desapariciones, pero también esas desapariciones son la "excusa" que utiliza la autora para presentarnos a todas esas personas que viven en los bastis, sus condiciones de vida, la diferencia monumental que hay entre la zona en la que ellos viven con otra que tienen bien cerca, pero eso sí, bien separada por muros y un vertedero de basura, que por supuesto no queda en el lado donde está los edificios más lujosos y donde muchas de las mujeres del basti trabajan como empleadas del hogar pasando fuera de casa infinitas horas lo que hace que les sea imposible controlar en todo momento a sus hijos. A veces cuentan con la ayuda de sus hijas (si las tienen) y si no, gracias a la solidaridad entre los vecinos del basti es fácil encontrar algo de ayuda. 

La autora tiene una prosa muy potente y reconozco que me costó un poco entrar en la trama y hacerme con el vocabulario hindi que introduce a lo largo de la narración a pesar de contar con un glosario al final del libro, pero una vez que todo empezó a "sonarme", consiguió meterme en los hogares de estos personajes sin apenas esfuerzo. 

Deepa Anappara
Fotografía de blogs.city.ac.uk
El narrador principal de la novela es Jai, aunque a medida que los niños desaparecen, se irán introduciendo una serie de capítulos con el nombre de cada uno de los desaparecidos en el que un narrador omnisciente, nos contará dónde estaban y qué pasó hasta el momento justo de su desaparición. 

A través de la voz y los ojos de Jai, recorreremos cada rincón del basti y sus alrededores, un espacio lleno de miseria y aún así, si algo no refleja la actitud del niño y sus amigos es tristeza o pena, incluso cuando Jai, a pesar de su edad, busca un trabajo que debe ocultar a sus padres. Todos son conscientes de lo que les falta y sin embargo, no son niños infelices en absoluto. Supongo que mucho tiene que ver que no se puede echar de menos lo que nunca se ha tenido, aunque desde lejos puedas soñar con ello.

La autora consigue que te cuestiones mil cosas, la falta de oportunidades de algunas personas simplemente por hecho de haber nacido donde les ha tocado, la sociedad en la que vivimos y viven los personajes, las diferencias por causa de la religión que en la novela acaban teniendo un peso importante en un momento dado.

Ha sido una lectura que me ha gustado mucho, con unos personajes que acaban resultando entrañables, sobre todo Jai, que emplea cuanto tiene a su alrededor (a veces hasta lo que no es suyo) en buscar a sus amigos y que añade a la narración simpáticos puntos de vista infantiles que logran arrancarte una sonrisa, sobre todo cuando ve que a su amiga Pari se le ocurren muchas preguntas interesantes (que deberían habérsele ocurrido a él, que para eso es el detective y ella su ayudante) durante su investigación, una investigación que no resultará tan infructuosa como ellos creen. De verdad es imposible imaginar a cualquier niño de nueve años que conozcamos en un situación ni remotamente similar.

Los detectives de la línea morada es una novela impregnada de la calina (o calima) que con tanta frecuencia parece cubrirlo todo en el escenario de esta novela, una historia que a pesar de que mientras leía imaginaba sucia y contaminada, también está llena del olor de las especies que hay en cada hogar, y de olor a incienso. No es una historia de las que se devoran en una sentada, pero es igualmente una novela muy recomendable.
Ma junta las rodajas de ajo y jengibre y las echa a la olla junto con una pizca de cúrcuma y cilantro y comino en polvo.
Para leer un fragmento de "Los detectives de la línea morada" pincha AQUÍ

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