La mujer que no envejecía (Grégorie Delacourt)

TITULO: La mujer que no envejecía
AUTOR: Grégoire Delacourt
EDITORIAL: Maeva

Sinopsis Editorial: 

Una historia conmovedora acerca de la belleza de las huellas que deja el paso del tiempo y el poder del amor «Con cuarenta y siete años, seguía sin tener ninguna arruga en el entrecejo, ni en la frente, ninguna pata de gallo, ni canas, tampoco ojeras; tenía treinta años, desesperadamente.» Hasta los treinta años, la vida de Betty era feliz. Fue a la universidad, encontró al hombre de su vida, se casó con él y dio a luz a un hijo, su futuro era prometedor. Pero cuando de repente deja de envejecer, todo empieza a tambalearse. Lo que parece el sueño inalcanzable de tantas mujeres se convierte en una realidad para ella y en una experiencia inesperada para su familia y sus amigos.

“La mujer que no envejecía” es la segunda novela que leo de Grégoire Delacourt y la verdad es que me ha parecido una bonita lectura. Seguramente no pasará a ser una de mis lecturas de este año, pero me ha gustado la historia de Betty, una mujer felizmente casada que al llegar a los treinta años se da cuenta de que no envejece. Lo que al principio es una maravilla, con el paso de los años resulta no serlo tanto, porque claro… ¿esto va a durar siempre? Y si es así, llegará un momento en que tu hijo, por ejemplo acabe pareciendo mayor que tú, por no hablar de tu marido, que acabará pareciendo tu abuelo. ¿Cómo reaccionarán a todo esto sus amigos y familiares? 

Pues de eso habla un poco este libro, del paso del tiempo, de la importancia que le damos a lo que vemos, de lo que ven y buscan los demás en nosotros, de la obsesión de algunas personas por parecer siempre jóvenes, porque la protagonista de la novela lo parece, pero solo por fuera, porque por dentro su cuerpo sí nota el paso del tiempo.
Ese es mi rostro, sobre el que el tiempo fluye como agua clara. [...] Esa soy yo, monstruosa y milagrosa. El sueño de todas las mujeres.
Creo que dependiendo de lo que signifique la belleza para cada lector, le gustará (o no) estar en la piel de Betty. Hay quien vendería su alma al diablo por ser eternamente joven pero a mí personalmente envejecer no me quita el sueño y la belleza en general tampoco. Debería utilizar más cremas y cosas de esas, pero es que ni me acuerdo. Un día sí, cuatro no, hoy me acuerdo, mañana me olvido… y así siempre y no hablemos de maquillajes, un bote me puede durar años. Que conste que Betty no se mantiene joven gracias a la ayuda de ningún producto, ella no puede evitar su eterna juventud, aunque muchas veces le gustaría ver el paso del tiempo en su rostro, al igual que lo ve en todos los que la rodean.

La novela está muy bien escrita, es elegante, tierna en muchos momentos, una historia ingeniosa, muy cortita y original y tiene un final muy bonito, así que yo os la recomiendo, además se lee de una sentada y deja un buen sabor de boca, además de hacerte reflexionar sobre las cosas que verdaderamente importan.
...me alegra que las cosas no duren, que se acaben, porque esa conclusión arrastra tras de sí lo que nos mata, y también lo que nos libera.

Para leer un fragmento de "La mujer que no envejecía" pinchar AQUÍ

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