El secreto de las flores (Valérie Perrin)

TÍTULO: El secreto de las flores
AUTOR: Valérie Perrin
EDITORIAL: Ediciones B

Sinopsis Editorial:



Violette Toussaint es la encargada del cementerio de un pequeño pueblo de la Borgoña y su café, su sonrisa y su conversación reconfortan a todos los que acompañan a sus seres queridos en su último viaje. La vida de Violette gira alrededor de las visitas de los recién llegados o los habituales del pueblo, de la rutina de los entierros y de ocuparse de cambiar el agua de las flores para que siempre haya un ramo fresco y alegre junto a los muertos. Sin embargo, un día, la decisión de unos desconocidos de descansar juntos para siempre en un trozo de tierra hará que toda su vida se tambalee. Los hilos ocultos que unen a los muertos y a los vivos quedarán al descubierto y esas almas que parecían condenadas, se revelarán capaces de proyectar una luz luminosa.

«Me llamo Violette Toussaint. He sido guardabarreras y ahora soy guarda de cementerio. Degusto la vida, la bebo a sorbitos como el té de jazmín mezclado con miel. Y cuando llega la noche, las verjas de mi cementerio se cierran y cuelgo la llave en la puerta de mi cuarto de baño, me siento en el paraíso.»

Es curioso como algunos libros apenas tienen presencia en las redes sociales y otros las acaban saturando tanto que a veces hasta las ganas de leerlos se te quitan. No es un reproche. Que conste que yo soy la primera en hablaros a veces de los mismos libros que habla todo el mundo, pero hoy no es el caso. Hoy vengo con un libro del que no he leído ni una sola reseña, así que tampoco sé muy bien por qué llamó mi atención. A veces es intuición (aunque en ocasiones la intuición también falla), a veces ganas de ir a ciegas... pero a veces eligiendo así una lectura se acierta de pleno. Eso es lo que me ha ocurrido a mí con "El secreto de las flores", una novela que me ha gustado tanto, que ya os digo que si hago un resumen al final del año con mis mejores lecturas, estará en esa lista.
Hay que aprender a hacer notar tu ausencia a aquellos que no han comprendido la importancia de tu presencia.
La novela, narrada en su mayor parte en primera persona, nos presenta a Violette  Toussaint, un personajes con el que conecté desde la primera línea. Ella será la encargada de contarnos a qué se dedica desde hace veinte años en el cementerio de Brancion-en-Chalon en la Borgoña francesa. Antes de convertirse en la guarda del cementerio, ella y su marido eran guardabarreras en Nancy, pero la automatización del sistema de barreras eliminó de golpe un trabajo que llevaban realizando más de una década, o mejor dicho, que llevaba realizando ELLA, porque a lo único que Philippe Toussaint parecía dedicarse era a pasear en su moto, a jugar a videojuegos y a serle infiel a su mujer.

Valérie Perrin. Fotografía de Linformateurdebourgogne
Violette ve en ese puesto de guardianes de cementerio una oportunidad para empezar de nuevo. Ambos cobrarán un sueldo, tendrán una casita a su disposición y los gastos de mantenimiento irán a cuenta del ayuntamiento, así que, aunque en absoluto convencido, Philippe y Violette llegan a su nuevo destino. Las cosas sin embargo no salen como uno quiere, sino como el destino las tiene organizadas y un día Philippe desaparece. Acostumbrada a su ausencia, Violette no se preocupa en exceso, aunque pasado un mes de su desaparición pone una denuncia (más que nada por dejar constancia) pero el tiempo pasa y ella se acostumbra a vivir sola. Sin embargo Violette siempre tiene compañía, si no son los enterradores que trabajan en el cementerio, es el padre Cédric el que se acerca a saludarla, o bien cualquier persona que visita a un familiar o amigo en el cementerio. Ella siempre tiene las puertas de su casa abiertas y todo el mundo es bienvenido, bien para tomar un café, para charlar, para encargarle cuidar las plantas de una tumba o para hacerle confidencias. En la casa de Violette se mezclan las risas con las lágrimas, el dolor con el consuelo... Lo que todo el mundo sabe es que lo que allí se cuenta, allí se queda. Ella es una mujer dulce y encantadora, se encarga de abrir y cerrar las verjas del cementerio, de cuidar con cariño las flores, de mantener las tumbas en buen estado, aunque a algunas de ellas sus familiares ya ni se acerquen... Violette ha visto de todo, la tristeza al enterrar a un ser querido e incluso la asistencia de personas a un entierro solo para confirmar que el ruin del difunto no se levantará más de su tumba. Además guarda en un cuarderno muchos de los discursos y detalles de cada entierro al que asiste.

Un día aparece en la puerta de Violette un hombre. Debe dejar las cenizas de su madre en la tumba de un hombre que no conoce. No entiende por qué su madre no quiere descansar junto a los restos de su padre y antes de cumplir ese póstumo deseo necesita saber mas. A raíz de la llegada de este hombre algo irá cambiando.
La muerte de una madre es la primera pena que lloramos sin ella.
Puede parecer en apariencia una novela simplona, pero os aseguro que para nada lo es. Además de estar escrita maravillosamente, los personajes que la habitan esconden tantas capas que uno no se espera, que para mí han convertido la lectura en un auténtico placer.

A lo largo de sus casi quinientas páginas conoceremos en profundidad a Violette, desde su nacimiento (y abandono) hasta el presente, su historia de amor con Philippe Toussaint, su vida en común... Como os decía al principio la novela está narrada en gran parte por Violette, pero hay también algunos capítulos narrados en tercera persona, donde el lector volverá a leer desde el punto de vista de otros personajes, algunas de las cosas que ya nos había contado Violette y que hacen que lo que dabas por hecho, lo que opinabas de algunos personajes quizás, solo quizás no sea exactamente lo correcto. Es una lectura que te hace reflexionar mucho a medida que avanzas en su lectura.

Hacia la mitad de la novela, además, conoceremos un hecho que marca mucho la vida de Violette y Philippe y solo al final entenderemos a ambos. Solo os puedo decir que el final para mi fue tremendo y totalmente inesperado.

He disfrutado muchísimo de esta novela. Para mí ha sido una sorpresa la forma en que me ha atrapado. He leído párrafos y capítulos enteros que me han emocionado mucho. De verdad que me parece una lectura que vale muchísimo la pena.

"El secreto de las flores" esconde secretos sí, también tristeza, es inevitable, pero la dulzura, la sensibilidad, la voz, la capacidad de escuchar y en definitiva la personalidad de Violette, hacen que la lectura sea un placer que llega a conmover al lector en muchos momentos. No es una novela que se devora, está escrita con ternura y melancolía (lo que no significa de forma simplona) que nos habla de la muerte, de las heridas del pasado pero sin duda también está llena de vida, sentimientos positivos y esperanza. Os invito a que le hagáis un hueco en vuestras estanterías.

Por cierto, en la fotografía podéis ver un ejemplar de "Las normas de la casa de la sidra" de John Irving. No está ahí por casualidad. Está ahí por lo que significa para Violette. Es el libro de su vida, pero el por qué tendréis que averiguarlo vosotros.
Aprender a leer es como aprender a nadar. Una vez que le has cogido el tranquillo a los movimientos de la braza, el miedo a ahogarte se ha superado, y ya no hay diferencia entre atravesar una piscina o un océano. Es solo cuestión de respiración y entrenamiento.

AQUÍ podéis leer un fragmento de la novela.

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