Los chicos que cayeron en la trampa (Jussi Adler-Olsen)

TITULO ORIGINAL: Fasandraeberne
TRADUCCION: Nicolás De Miguel
AUTOR: Jussi Adler-Olsen
EDITORIAL: Maeva 
ISBN: 978-84-15120-30-8
PÁGINAS: 512
PRECIO: 16,90€

CONTRAPORTADA:
A finales de los años noventa, la policía encuentra, en una casa de veraneo en el norte de Dinamarca, a dos hermanos adolescentes brutalmente asesinados. Han sido golpeados, torturados y violados sin compasión. La investigación policial apunta a que los culpables pueden hallarse entre un grupo de jóvenes de buena familia, hijos de padres exitosos, ricos, cultos. Sin embargo, el caso se cierra muy pronto por falta de pruebas concluyentes hasta que, pocos años más tarde, uno de los sospechosos se entrega sin razón aparente y confi esa el crimen. Supuestamente, el misterio se ha resuelto. Pero entonces ¿por qué los archivos del caso aparecen veinte años después en el despacho del inspector Carl Mørck, jefe del Departamento Q? Al principio Mørck piensa que el caso está ahí por error, pero pronto se da cuenta de que en la investigación original se cometieron muchas irregularidades.

Ya sabéis lo mucho que me había gustado la primera entrega de esta serie sobre los casos del departamento Q y si no es así podéis leer la reseña AQUI. Me sorprendió la historia y me gustaron muchos los personajes, así que estaba deseando leer esta segunda parte desde el momento en que anunciaron su edición y que muy amablemente me ha llegado desde Maeva. Al igual que la anterior, me la he leído en un suspiro, y aunque me ha gustado, reconozco que pareció más entretenida la primera entrega.

De nuevo volvemos al Departamento Q, especializado en resolver casos que se cerraron sin encontrar a los culpables. Y si esa es la función de este Departamento, ¿Cómo ha llegado hasta la mesa de Carl Morck el expediente de un caso en el que ya hay un culpable confeso entre rejas? Lo único extraño es que el reo se declaró culpable varios años después de los sucesos, entonces... ¿será una equivocación?

Retrocediendo veinte años en el tiempo, nos encontramos en el escenario del crimen. Dos hermanos (un chico y una chica) han sido asesinados y parece que los principales sospechosos (seis estudiantes: cinco chicos y una chica) tienen algo en común: son muy amigos y también muy ricos. Como parece que las pruebas no son suficientes para demostrar su implicación, el caso se cierra, hasta que unos años después uno de esos sospechosos se declara culpable, algo que le sale muy rentable, porque mientras permanece en prisión su cuenta bancaria crece que da gusto, con lo cual, cuando cumpla su sentencia, se encontrará en una más que cómoda situación financiera.

Por más que desde varios flancos, se intenta que Carl Morck abandone un caso "resuelto", la curiosidad es superior a él y a su ayudante Assad y por supuesto cuanto más insisten en que lo deje, más tiempo invierte en investigar. Revisando la ficha de los que fueron sospechosos, se da cuenta de que la mayoría de ellos son a día de hoy personajes socialmente muy conocidos e influyentes y demostrar que fueron los autores de los asesinatos será muy complicado y ... peligroso.

Los miembros de la banda que estuvieron bajo sospecha son:

Torsten Florin (diseñador de moda), a Ditlev Pram (cirujano plástico) y a Ulrik Dybbol Jensen (Agente de Bolsa). Del resto del grupo, Kristian Wolf murió en un accidente durante una cazería, Bjarne Thorgersen es el que confesó los crímenes y en cuanto a la chica, Kimmie Lassen, sabemos que es una indigente que mal vive por las calles de Copenhague, pero ¿Por qué? Ella también disfrutaba de una vida muy acomodada ¿Qué ocurrió entonces? La historia de estos seis amigos la iremos descubriendo intercalada con la investigación que se llevará a cabo, pero independientemente de esa investigación, este libro esconde mucho de crítica social, o al menos yo lo he visto así. ¿Por qué unas personas que lo tienen todo disfrutan haciendo daño? Quizás por la tranquilidad que da poder solucionar todo con dinero ¿Y cuándo se dan cuenta de que disfrutan haciendo sufrir a los demás?

El problema para ellos a día de hoy es que son tan importantes y conocidos que tienen que guardar una imagen intachable ante la sociedad, así que cuando surge algún problema tiran de talonario, pero a veces prefieren dar rienda suelta a sus más bajos instintos y para ello nada mejor que organizar  unas cazerías bastante especiales y de ahí la portada.

En cuanto a los personajes principales, me siguen gustando mucho tanto el refunfuñón Carl Morck, del que poco a poco vamos conociendo un poquito más como el simpático Assad. El primero es un personaje muy real con los problemillas domésticos que pueda tener cualquiera, pero sin saturar la novela con ellos. Le acompañaremos a visitar a su antiguo compañero en el hospital del que  no se olvida en ningún momento, veremos sus dudas a la hora de afrontar la atracción que siente hacia la psicóloga Mona Ibsen y le acompañaremos en un viaje de avión a Madrid, donde descubriremos su terror a volar y donde nada más aterrizar y bajar del metro en Callao se da cuenta de que le han robado la cartera. Me hizo gracia la situación porque sinceramente para mí el metro es algo laberíntico y no me entero de nada (falta de costumbre imagino), pero es que bajando de un avión medio groguui, siendo danés y no conociendo la ciudad ni el idioma, la situación debe de ser todavía  más complicada, a pesar de que un amable compatriota le indica perfectamente cómo moverse.
Se compra un billete de metro ahí y luego se baja por esas escaleras. Vaya hasta Nuevos Ministerios, haga transbordo a la línea 6 y vaya hasta cuatro Caminos, luego tome la línea 2 hasta Ópera y después es solo una estación por la línea 5 hasta Callao. El sitio donde tiene su reunión no está ni a cien metros.

Portada danesa
Assad sigue en su línea. No hay colaborador más entregado que éste. Sigue teniendo algunos problemillas con el idioma que son muy graciosos y si me divirtió mucho en la primera novela, en esta no se queda corto. Tiene unas salidas sobre todo en los interrogatorios, que dejan tieso al más pintado, incluyendo al propio Morck. No piensa en las consecuencias cuando abre la boca, pero hay que reconocer que consigue todo lo que se le pide ¿cómo lo hace? Pues muchas veces es un misterio.

Y en esta segunda entrega hay una nueva incorporación al Departamento Q. Se trata de Rose. Una secretaria que no tiene desperdicio y que llega después de trabajar durante un año en otra comisaría, y de la que han "prescindido" digamos, tras un rifirrafe interno sin concretar. Empiezo a pensar que este Departamento va recogiendo el personal incómodo que sobra en otras secciones, pero que curiosamente aquí funcionan a la perfección a pesar de sus caracteres tan dispares y de tener sus más y su menos.

En general me ha parecido que es una muy buena historia que atrapa enseguida, con un ritmo constante y ágil,  que quizás no enganche tanto como la primera novela de la serie, porque tiene menos misterio e intriga, pero me gusta mucho cómo desarrolla el autor toda la investigación sin volvernos locos con grandes sorpresas. Aunque no es un secreto quién está detrás de los asesinatos, es muy interesante ver qué se esconde el fondo de esta historia, conocer las personalidades de este grupo de amigos y sobre todo la historia de Kimmie. Ella es el eje central que condiciona los movimientos de los demás y para mí ha sido el mejor personaje de todos.

Es una novela a veces divertida (gracias a Assad y Rose) y a veces aterradora (por la falta de escrúpulos de algunos de los personajes, que provocan alguna escena bastante cruel), pero muy equilibrada en ambos aspectos que te hará disfrutar si eres un amante de este tipo de libros. Yo desde luego me apunto al tercero de la serie sin dudarlo.

Por cierto no sé qué ha pasado con la edición de este libro que sin ser de bolsillo ha disminuído bastante su tamaño con relación al primero de la serie. ¡Qué rabia me dan esas cosas! Con los de Camilla pasó igual, los dos primeros son grandes y los tres siguientes más pequeños. Este aún es más pequeño que los últimos de Camilla aunque tiene una letra bastante grande, así que al menos es cómodo de llevar y de leer.

Si os fijáis la edición española utiliza el mismo dibujo que la danesa, sólo que le han dado la vuelta al pobre faisán y le han puesto un fondo más oscuro. Puestos a elegir, me quedo con el pajarito danés, me gusta más como queda esa portada.

Si os apetece, podéis leer las primeras 25 hojas de esta novela pinchando Primeras hojas AQUI
Fotografías utilizadas:
- del libro: http://www.letrasnordicas.com/
. del autor: http://www.jussiadlerolsen.dk/?page=blank
- de la edición original: http://djskrimiblog.blogspot.com/2011/01/jussi-adler-olsen-fasandrberne-2008.html