La cocinera de Castamar (Fernando J. Múñez)

TÍTULO: La cocinera de Castamar
AUTOR: Fernando J. Múñez
EDITORIAL: Planeta

Sinopsis Editorial:

Clara, una joven caída en desgracia, sufre de agorafobia desde que perdió a su padre de forma repentina. Gracias a su prodigiosa cocina logra acceder al ducado de Castamar como oficial, trastocando con su llegada el apático mundo de don Diego, el duque. Este, desde que perdió a su esposa en un accidente, vive aislado en su gran mansión rodeado del servicio. Clara descubrirá pronto que la calma que rodea la hacienda es el preludio de una tormenta devastadora cuyo centro será Castamar, su señor y ella misma. Fernando J. Múñez teje para el lector, con una prosa detallista y delicada, una urdimbre de personajes, intrigas, amores, envidias, secretos y mentiras que se entrecruzan en una impecable recreación de la España de 1720.

Si te has desvelado y sufrido, apasionado e indignado, si te has arrebatado y abandonado, enemistado y enamorado con los personajes que se encuentran entre las páginas de este libro, entonces formarás parte ineludible de la historia de esta obra y habrás saboreado un pedacito de todas las personas que creyeron que merecía la pena su publicación.

Con este párrafo termina la "Nota del autor" que pone fin a esta novela y he creído acertado empezar por ella porque me ha pasado exactamente todo lo que pone ahí, lo que resume perfectamente las sensaciones que me ha hecho sentir esta historia. Una novela 5 estrellas sin duda.

He disfrutado muchísimo de este libro, en serio. Ya las primeras páginas que están disponibles en la web de la editorial y que siempre recomiendo leer antes de comprar o solicitar un libro porque ayudan bastante a hacerte una idea del estilo del autor, me gustaron mucho, así que estaba casi segura de que sería una novela muy de mi gusto y la verdad no he podido estar más acertada.

La protagonista de esta historia es Clara Belmonte, hija de un respetado médico, cuya vida cambia de la noche a la mañana tras la muerte de este en la guerra. Además de sufrir agorafobia desde el momento en que recibe la noticia de la muerte de su padre, tanto ella como su madre y hermana pierden su estatus social y tras ser echadas de su casa por su tío, deben buscar la forma de mantenerse y esa no es otra que cocinando. Tanto ella como su madre, son unas magníficas cocineras y gracias a ese talento Clara llega al ducado de Castamar, donde reside su excelencia Diego de Castamar, antiguo capitán de corps de su majestad y viudo desde hace unos años tras perder a su esposa en un accidente de caballo. Con Diego viven, aunque no siempre, su hermano Gabriel, y su madre Doña Mercedes, que se trasladan a Castamar con cierta frecuencia porque desde que se quedó viudo, el duque se ha alejado de la corte, de sus fiestas y celebraciones y prefiere la tranquilidad de su mansión rodeado del "poco" personal que tiene a su servicio.

A Clara, cuando llega a Castamar también le extraña que no haya más gente trabajando en la mansión de un Duque, aunque a mí me ha parecido una exageración, y en cuanto entra en la cocina se da cuenta de que las cosas podrían funcionar muchísimo mejor de lo que lo hacen a cargo de la Jefa de cocina actual, y antes de lo que espera se ganará la antipatía de unos, pero el cariño de otros.

"La Cocinera de Castamar" es la historia de dos mundos muy diferentes alojados entre las mismas paredes. Por un lado tenemos a la nobleza, con Diego de Castamar como protagonista de unas intrigas que ni puede imaginar y por otro tenemos la historia de la servidumbre, que tampoco se queda corta en intrigas y embrollos y donde poco a poco Clara irá destacando sobre todo porque es un mujer culta, instruida y educada que no parece encajar ni entre los nobles ni entre los plebeyos pero que siempre que no descubran el secreto de su agorafobia intentará demostrar todo su talento en los fogones del ducado.

No os contaré mucho sobre el argumento ni cómo se produce ese primer encuentro entre Clara y el duque, solo que hay una trama fabulosa llena de intrigas y secretos que vienen de lejos y que poco a poco se va cerrando el cerco sobre los habitantes de Castamar. Me ha gustado mucho cómo van apareciendo los personajes a lo largo de la narración y cómo el autor nos los va dibujando, desvelando los secretos de cada uno, sus intenciones y sus deseos más oscuros. Los personajes de esta novela son uno de sus puntos fuertes. Tanto Clara como el Duque son magníficos, pero no se puede uno olvidar de Doña Úrsula, Gabriel, el marqués de Arcona, Amelia, Hernaldo, Doña Sol Montijos... En fin todos, buenos o malos están perfectamente trazados y algo de agradecer en una historia de este calibre es que los personajes tengan claroscuros. Ni los malos son solo malos ni los buenos unos santos.

Fotografía de imc Literary Agency
Otro de los puntos fuertes es la ambientación. Me ha encantado cómo el autor logra trasladarnos en el tiempo y nos hace sentir que estamos en el Madrid de 1720, tanto en el terrero de la nobleza como en el del servicio sin hacer que la lectura se ralentice en ningún momento. Es una maravilla cómo describe la vida en la mansión, el trabajo de todo el personal y aunque es casi imposible empatizar con Doña Úrsula, el ama de llaves, pensar en cómo tenía que ser llevar la intendencia de un lugar como Castamar hace que aunque sea al final la llegues a admirar (un poquito). Por supuesto también consigue plasmar perfectamente cómo se pensaba en aquella época sobre algunos temas "delicados" como la homosexualidad, la esclavitud, la diferencia de clases... Me ha dado vergüenza pensar que pensábamos así ¡madre mía!

Por supuesto no podía faltar un tercer punto fuerte y cómo no es ¡¡la comida!! ¡Dios mío! Se me hacía la boca agua solamente con la mención de los maravillosos platos que aparecen en estas páginas. Os juro que casi era capaz de olerlos ¡ja,ja! Recuerdo que me pasó algo así cuando leí "El Perfume", me daba la sensación de poder oler todo lo que se describía en el libro, pues aquí igual, pero con la comida. Quería asaltar mi propia nevera, aunque sabía que no iba a encontrar en ella nada semejante, sobre todo porque yo odio cocinar. Mira que me gustan los libros con tramas entre fogones y los programas de televisión donde se cocina, pero es que no se me pega nada oiga. En fin...

Para muestra un botón. Un párrafo donde se describe una comida del Duque, que en este caso no es "abundante" porque las comidas copiosas no eran de su gusto... ¡menos mal!
... incluiría varias cazuelas de barro con los menudillos de pollo en pepitoria, unas bandejas con los sesos de carnero embarrados, que eran tan de su gusto, y algunas otras con albondiguillas de ave. También pondría unas pequeñas morcillas de puerco hechas con matalahúva y orégano, y una buena asadura de vaca con jengibre, alcaravea, perejil y pimiento. Por supuesto, con su toque especial, un poquito de vinagre. Después dispondría el plato principal de la lengua de ternera, que tendría que filetear y componer de forma exquisita para que con solo ponerla en el paladar se desliera con suavidad. Por último, finalizaría con un dulce de guindas y ensalada real labrada, que se conformaría en otros con manzanas camuesas, granos de granada, aceitunas arbequinas, hierbabuena, unos cogollos d e lechuga y unas rodajas de limón.

Supongo que habría que destacar un cuarto punto fuerte que es evidente después de todo lo dicho hasta ahora y es sin duda la prosa del autor. Me ha parecido una delicia, elegante, cuidada, acorde con una historia de esta época donde he leído términos y cargos que desconocía por completo pero que me parece que han enriquecido mi lectura muchísimo.

Sin duda "La cocinera de Castamar" ha sido una lectura apasionante y llena de aromas, en la que  no falta de nada, intrigas, amores que desafiarán lo establecido, profundas envidias, celos, deseos de venganza muy arraigados y todo ello desarrollado en un marco histórico incomparable. De verdad... fabulosa.

Podéis leer las primeras páginas de esta novela AQUÍ

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