Sinopsis:
Bram Stoker es un niño enfermizo que apenas sale de su casa.
Una noche, la fiebre que le asalta casi a diario lo lleva a las puertas de la muerte. Su niñera, Ellen Crone, echa a todo el mundo de la habitación del pequeño y lo salva por medios que nadie conoce. Tras este episodio Bram se recupera, y crece su fascinación por Ellen. Él y su hermana Matilda descubren cosas muy extrañas de la niñera y antes de que puedan hablar con ella, ésta desaparece de sus vidas… Obsesionado con ella, quince años más tarde los hermanos vuelven a reunirse para encontrarla y sus caminos se cruzan con el del Conde
Drácula...
Inspirada por notas y textos escritos por el propio Stoker, la precuela de Drácula revela no sólo el origen de Drácula y el de Bram Stoker, sino la historia de la enigmática mujer que les conecta.
Hacía mucho tiempo que tenía en el punto de mira esta lectura. Lo primero que leí de J. D. Barker fue la trilogía de “El cuarto mono”, que me encantó, pero esta novela me parecía algo tan distinto que la fui dejando pasar. Seguí leyendo a Barker y no ha sido hasta ahora que me he acordado de que tenía este libro en el Kindle y también en Audible, así que me puse con él y… me ha gustado mucho.
Este mismo año también releí “Drácula”, así que, descubrir qué podía haber tras esa novela o qué inspiró a Bram Stoker para escribirla me apetecía bastante y enseguida me metí dentro de esta historia donde el protagonista es el propio Bram Stoker y no el famoso Conde.
La historia nos sitúa en Irlanda en el siglo XIX. Bram Stoker parece estar encerrado en un lugar donde la puerta es lo único que lo separa de los extraños ruidos que se oyen al otro lado y que lo tienen aterrorizado. Desde ese encierro comienza una historia contada a dos tiempos, un tiempo presente (los capítulos que se titulan “Ahora”) y un tiempo pasado que nos lleva a la infancia de Bram y sus hermanos donde también conoceremos a Ellen Crone, su niñera, una misteriosa mujer que se ocupó de ellos durante años y sobre todo de la salud de Bram, que era extremadamente débil, hasta el punto de temer constantemente por su vida. Una noche Bram parece recuperar por fin la salud que nunca tuvo, pero Ellen desparece de sus vidas, dejando muchas preguntas sin respuesta y algunos secretos que tardarán bastante en salir a la luz.
La novela me ha parecido muy bien escrita y la forma de ir ofreciéndonos información es una de las que más me gustan. A través de los cuadernos, diarios, telegramas, notas del propio Bram o cartas, de diferentes narradores, vamos descubriendo los acontecimientos del pasado, cosas que siendo niños no podía saber, pero que ahora de adultos sí pueden investigar y que además empiezan a convertirse en una obsesión, sobre todo cuando lo que van averiguando no tiene una explicación razonable. Todos estos testimonios te trasladan por completo a esa atmósfera oscura, inquietante y tétrica y te pondrá los pelos de punta (según seas más o menos miedosillo) y es que la ambientación, llena de lugares solitarios, abandonados, donde el más mínimo ruido ya te hace saltar, es uno de los puntos fuertes del libro.
Además del propio Bram, hay que destacar el personaje de Matilda, su hermana, una mujer curiosa y adelantada a su época, la verdad. De las que no se calla la boca cuando quiere saber algo, valiente y decidida y un gran apoyo para su hermano Bram. También el personaje de Ellen es fantástico, he ido cambiando de opinión sobre ella a medida que avanzaba en la lectura y eso es algo que también me gusta mucho en una novela.
Es verdad que la historia va cogiendo ritmo poco a poco, que se toma su tiempo para que la trama avance y quizás en algún momento me ha parecido que bajaba el ritmo, pero en general creo que es una novela muy recomendable, muy bien escrita y ambientada y también muy documentada hasta el punto de preguntarte si toda la historia de Drácula, tiene de verdad una base completamente real, sobre todo cuando al final de libro puedes ver algunas notas manuscritas del propio Stoker.
Es todo un homenaje al autor de uno de los clásicos más reconocidos de la literatura y si eres amante del terror o las novelas góticas, tienes que leerlo.
... los adultos pierden la capacidad de imaginar, de creer en lo que les es desconocido. Los niños aceptan el misterio como un hecho, lo asimilan como si lo tuvieran claro como el agua y no se detienen a pensarlo ni un solo instante.
A veces, nuestros temores más profundos son los que llevamos más cerca del corazón. Nunca dejaste de creer, sólo dejaste de admitir que creías.
No es una mera invención de los teólogos que el infierno existe, pues se halla justo aquí, en la tierra. Yo mismo me he asomado a sus confines y he visto a los demonios obrar su faena.
















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