Sinopsis:
David Jasso, el maestro del terror psicológico, regresa con fuerza con La casa de los cien escalones, su novela de terror más intensa Todo comienza con un escritor venido a menos. Cuando Daniel empieza a intercambiar emails con otra escritora aficionada, esta le habla de la existencia de una vieja y misteriosa mansión y de los problemas personales que la tienen al límite. Interesado por averiguar hasta dónde es capaz de llegar, Daniel la convence para que se quite la vida. A partir de ese momento, el escritor se verá acosado por la siniestra figura de una mujer contrahecha y fantasmal que lo seguirá adonde vaya.
Mientras, una familia que pasa unos días de vacaciones en una casa rural también comienza a recibir las visitas de esta aterradora sombra de mujer, que vaga por los rincones de la vivienda. Pero ella no es la única que hará lo imposible por convertir lo que había de ser una escapada idílica en un auténtico infierno… El escritor y la familia unirán sus fuerzas para intentar librarse de la presencia de la mujer, pero antes deberán comprender qué ha motivado su aparición y los siniestros acontecimientos de los últimos días. Muy a su pesar, para ello tendrán que encontrar la casa de los cien escalones y adentrarse en ella para poner fin al terror..
Esta es una novela que me ha gustado mucho, aunque reconozco que al principio me costó un poquito entrar en la historia y situarme. Hay muchos personajes, diferentes voces y acontecimientos que, en un principio, parecen no terminar de encajar, peeero solamente era cuestión de tener paciencia. Poco a poco, las piezas empiezan a ocupar su lugar, los tiempos cobran sentido y todo ese aparente desorden va dibujando un conjunto bastante más retorcido de lo que parecía al principio. Y ahí sí, una vez que conseguí meterme de lleno en la historia, me enganché muchísimo.
David Jasso va construyendo el mal rollo poco a poco, sin necesidad de mostrar todas sus cartas de golpe. La inquietud y el malestar se instalan poco a poco, crece, se mete bajo la piel y termina haciendo que mires con otros ojos hasta los rincones más inocentes de una casa. Porque aquí no solo hay fenómenos extraños y presencias que no deberían estar donde están, sino también mucha maldad humana, de esa que resulta especialmente desagradable porque, por desgracia, es muy real. Y es que dos de los temas que aborda este libro son el bullying y el suicidio. No son temas que estén ahí para adornar una historia oscura, sino que forman parte importante de lo que se cuenta y de las emociones que despierta.
En cuanto al terror, diría que Jasso juega más con la angustia, la incomodidad y esa sensación de que algo va muy mal que con el miedo puro y duro. Al menos, en mi caso, no ha sido una lectura terrorífica de esas que te obligan a dormir con la luz encendida, pero eso no significa que me apeteciera lo más mínimo encontrarme en la piel de cualquiera de sus personajes ni de broma. Entre lo que les sucede, lo que tienen que soportar y las situaciones en las que terminan metidos, creo que me quedo tranquilamente en mi casita (si por algo me gusta tan poco viajar, a saber dónde acaba una metida).
Otra de las cosas que me han gustado es la variedad de personajes y perspectivas. La historia va pasando de unas voces a otras y eso permite conocer distintas maneras de afrontar lo que está sucediendo, además de descubrir poco a poco sus motivaciones, sus miserias y sus contradicciones. Lo que no sabía cuando empecé el libro es que uno de los personajes, Daniel, el escritor, ya había protagonizado otra novela de Jasso, “La silla” (también hay película, por cierto) y entiendo que ahí se cuenta cómo llegó a la situación en la que está después de sufrir un “accidente”. No es necesario leerla antes, yo no lo he hecho, y no pasa nada, pero reconozco que hubiera estado bien saber por qué Daniel está como está. Él, además, es un personaje que me causó mucho rechazo al principio, pero ya os digo, que después hay quien le gana.
También me ha gustado que el autor introduzco en medio de tanto malestar toques de humor, un poco negro, eso sí, para equilibrar la balanza y aflojar la tensión.
Me ha parecido una novela muy “visual”, de esas que te imaginas perfectamente en televisión y que, además, creo que funcionaría muy bien. El actor de “La silla”, bien puede retomar aquí su papel.
En cuanto al final, me ha gustado, y la verdad es que si el autor quisiera, aún tendría de dónde tirar para crear otra oscura e inquietante historia, lo que no significa que esta historia quede abierta y por cierto, también me han gustado las confesiones del autor al final del libro.
En definitiva, La casa de los cien escalones me ha parecido una novela de terror psicológico muy entretenida, oscura, incómoda y con bastante mala leche, que mezcla lo sobrenatural con aspectos mucho más terrenales y desagradables de la naturaleza humana. No me ha hecho pasar tanto miedo como quizá esperaba, pero sí me ha mantenido intrigada hasta el final.
El suicidio no es una decisión, es una salida hacia el descanso.
El dolor es eterno cuando no existe el tiempo, porque cada segundo es infinito.
La muerte te encontrará de noche, no hace falta que la busques de día.
















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