Sinopsis:
Qué es preferible: ¿dejar libre a un culpable o enviar a un inocente a prisión?
De vuelta en San Sebastián, Laia Ortiz es seleccionada como miembro del jurado popular en el juicio más mediático de los últimos tiempos. La víctima es Borja Miranda; el acusado, Lander Foronda, hijo de un poderoso constructor donostiarra envuelto en un reciente escándalo inmobiliario. El caso parece sencillo: dos compañeros de piso, una relación deteriorada, un chantaje documentado, pruebas aparentemente claras y un acusado con la opinión pública en su contra.
Silvia Legarre, antigua fiscal, no está de acuerdo. Dispuesta a defender al mejor amigo de su hijo, apostará por una línea de defensa arriesgada que pondrá en jaque a los miembros del jurado y generará una duda más que razonable: ¿ Lander es culpable, o este crimen es obra del asesino en serie que atemorizó a la población hace años y que ha vuelto a actuar?
Esta es la tercera novela que leo de Ane Odriozola y la tercera vez que salgo encantada. No tengo reseñadas en el blog "El valle del hierro" y "Al subir la marea", pero por si a alguien le interesa, también fueron novelas 5 ⭐⭐⭐⭐. Es verdad que los dos libros anteriores eran de corte histórico y me extrañó este cambio de rumbo hacia el thriller judicial, pero no dudé ni un momento en hacerme con él y oye ¡qué bien me lo he pasado! Yo iba con reservas, lo confieso, pero ha sido una lectura redonda. Sé que la autora tiene una trilogía anterior a las novelas que yo he leído, pero no sé si son corte histórico, thriller o una mezcla de ambas, aunque ya os digo que en algún momento las leeré.
“Veredicto” es una novela ambientada en San Sebastián. Allí se ha cometido un asesinato y se va a juzgar al presunto culpable. Él es Lander Foronda y está acusado de matar a Borja Miranda y parece que nadie tiene muchas dudas sobre su culpabilidad. Para demostrar lo contrario (o al menos intentarlo) está Silvia Legarre, que tras muchos años alejada de los juzgados, decide defender a Lander porque además es amigo de su hijo desde que eran niños y sobre todo porque se lo pide Maite, una madre desesperada que no cuenta con el apoyo de su marido. Silvia empieza a sembrar la duda sobre cómo ocurrieron los hechos y a plantear otra posibilidad, una que implica a un asesino que conmocionó a la ciudad hace unos años y que nunca fue encontrado.
Desde la primera página Ane Odriozola nos mete en la sala de vistas, nos engancha sin remedio a la historia e iremos viendo cómo avanza el juicio y también cómo funciona un jurado popular que de repente se encuentra con la tremenda papeleta de decidir sobre el destino de una persona. No quisiera verme nunca en esas lides, la verdad, pero no me ha importado nadita estar al otro lado del papel porque he disfrutado muchísimo.
Y es que qué intriga, qué ritmo y qué manera de jugar con el lector. Cuando crees que Lander es culpable, aparece algo que te hace dudar. Entonces empiezas a pensar que es inocente, pero de repente surge un nuevo dato y cambias otra vez de idea y así continuamente. Ha sido como estar en una montaña rusa de sospechas continua.
La novela está contada desde distintos puntos de vista (acusado, defensa, jurado, periodistas…) y combina varias líneas temporales que van encajando a medida que avanzamos. Es verdad que hay bastantes personajes y diferentes historias que se cruzan, pero todo resulta claro, no te pierdes en ningún momento y todas las piezas acaban encajando en su lugar.
Me ha gustado especialmente el dilema del jurado, el problema de tener que dar un veredicto, lo difícil que es que unas personas que no se han visto jamás, que son muy diferentes unas de otras lleguen a estar de acuerdo a la hora de emitir un voto de culpabilidad o inocencia, porque… ¿Hasta qué punto podemos estar seguros de que alguien es culpable? ¿Qué ocurre cuando las pruebas parecen señalar en una dirección, pero hay cosas que no acaban de encajar? ¿Es posible obviar toda la información pública del caso cuando parece que la opinión pública ya ha sentenciado? Y lo más importante ¿Qué es peor, dejar a un culpable en la calle o encerrar a un inocente?
Si alguien destaca entre los miembros del jurado es Laia, una chica que desde el principio tiene toda la intención de hacer bien su trabajo para estar completamente segura de lo que decidirá.
Me ha gustado mucho que “Veredicto” sea una novela que te haga implicarte en la historia, que te llegues a imaginar sentado en esa sala donde vas escuchando poco a poco los testimonios, que te atrevas a juzgar y que cuando ya creas tenerlo claro, algo nuevo surge y… vuelta a empezar. Es una historia llena de sorpresas y giros que no vi venir, aunque es cierto que alguna cosita sí empecé a sospechar, pero vamos nada que ver con cómo termina la historia.
En definitiva, "Veredicto" me ha encantado de principio a fin. Tiene una trama adictiva, un ritmo estupendo, personajes muy interesantes, una intriga que te mantiene haciendo cábalas hasta el final y además te invita a reflexionar sobre los prejuicios y sobre lo rápido que a veces juzgamos antes de tener toda la información sobre la mesa.
Mi veredicto en este caso está claro: 5 ⭐⭐⭐⭐⭐
A lo largo de su carrera como fiscal había aprendido a leer la mentira en la voz, en los gestos, en la mirada. Y también el remordimiento, la culpa o el dolor sincero.
La verdad no siempre es suficiente. Y, a veces, el mayor acto de justicia podía consistir en no hacer nada.
El hecho de poder poner precio al sufrimiento ajeno le había parecido, al mismo tiempo, monstruoso y alucinante, y tenía que reconocer que había experimentado sensaciones nuevas, inquietantes, excitantes... Tanto, que lo habían dejado hipnotizado. No se trataba solo de matar, sino de mostrar los límites del ser humano.

















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