El encuadernador (Bridget Collins)

TÍTULO: El encuadernador
AUTOR: Bridget Collins
EDITORIAL: Plaza & Janés


Sinopsis Editorial:


Imagina que los libros no solo contienen historias. 

Imagina que puedes ocultar entre sus páginas tus mayores miedos, tu dolor más profundo, tus secretos más oscuros. A todo el mundo. Incluso a ti mismo. Para siempre.

Emmett Farmer, después de un largo día de trabajo en el campo, recibe una misteriosa carta que le cita a incorporarse como aprendiz de encuadernador. Es una profesión que despierta miedo y superstición en su entorno. Sin embargo, como humilde campesino sin recursos, no le queda más remedio que abandonar la granja familiar.

En la casa aislada donde vive su maestra, la anciana Seredith, Emmett aprenderá a elaborar libros que, más allá de tener unos acabados muy cuidados, son tomos mágicos que conservan los recuerdos de las personas y atesoran secretos del pasado.

Quien quiere olvidarse de algún episodio del pasado, puede acudir al lugar donde los encuadernadores encierran estas vivencias en volúmenes que guardan en una cripta bajo el taller: una suerte de biblioteca del olvido en la que todo permanece a la espera. Pero un día Emmett descubre su nombre en uno de esos libros... 

Hoy os cuento mis impresiones sobre una de las novelas más llamativas entre las novedades literarias de este mes de enero, no solo por su sinopsis sino también por su cuidada edición. La verdad es que la fotografía en la web de la editorial no invitaba a pensar que fuera tan bonita al tenerla en las manos. Y sí, ya sé que lo importante es el contenido, pero no me digáis que no es un gustazo tener entre las manos ediciones que están tan cuidadas y son tan preciosas. Ya os digo que este es uno de esos libros que además de leer se acaricia con placer.

La historia nos sitúa en Inglaterra (siglo XIX más o menos) en una época en la que los libros son objetos temidos que muchos desprecian, otros sin embargo (sobre todos quienes pueden pagarlos) los acaparan con codicia y unos pocos intentan proteger en cámaras cerradas.

La novela comienza presentándonos a Emmett Farmer, un joven granjero que un día una vieja encuadernadora reclama como su aprendiz. Emmett no lo puede entender. Los libros siempre han estado prohibidos en su casa, aunque nunca ha sabido exactamente por qué. Solamente recuerda que siendo un niño tras asistir con su familia a una feria se encontró con un puesto que los vendía. Él jamás había visto un libro y supo que era en eso en lo que se quería gastar los seis peniques que tenía en su bolsillo.
Pensé que eran cajas, pequeños cofres de cuero y oro para guardar cosas, como la mejor cubertería de plata de mi madre o las piezas de ajedrez de mi padre.
Primera parte
Cuando su padre lo descubrió hojeando el ejemplar se lo arrebató y tras avisarle de que jamás lo quería volver a ver con un libro en las manos, le dio un bofetón. Ahora, años después... ¿Lo envían con una encuadernadora? ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene? Quizás esa encuadernadora tenga las respuestas que él busca.

"El encuadernador" es una novela que se divide en tres partes y que se cuenta a través de dos voces diferentes. En la primera parte el narrador es el propio Emmett, con él llegaremos a casa de Seredith, la encuadernadora y allí, al igual que él, descubriremos que lo que realmente se encuadernan son los recuerdos que la gente quiere olvidar, aquello que les hace sufrir, pero siempre deben acudir a un encuadernador por propia voluntad y tras encuadernar ese terrible recuerdo, mientras el libro no sea destruido, la memoria de quien olvidó seguirá a salvo.
-Recuerdos -repuso al fin-. No personas, Emmett. Cogemos recuerdos y los encuadernamos. Aquello que las personas no soportan recordar. Aquello con lo que no pueden vivir. Cogemos esos recuerdos y los encerramos para evitar que sigan haciendo daño. Eso son los libros.
Segunda parte
Al principio a Emmett le cuesta asimilar lo que Seredith le dice. Empezaba a verla como la bruja que muchos piensan que es, una bruja que robaba el alma de las personas que llegaban a verla. Solamente había que fijarse en el estado en que eos "clientes" llegaban (normalmente alterado) y en el que se marchaban (mucho más "manso") después de haber hablado con ella.

Emmett no sabe si será capaz de hacer el mismo trabajo que Seredith por más que ella le dice que será un gran encuadernador. Desde que llegó a su casa se ha limitado ha hacer muchas labores relacionadas con la encuadernación (hacer guardas, rebajar la piel, rematar con el gofrado...) pero ¿cuando será él el receptor de los recuerdos que la gente quiere olvidar? Un día se presenta en el taller un oscuro personaje, Lucian Darney que se comporta de una forma muy extraña y poco después algo ocurrirá que cambiará el rumbo de su vida y como dice la sinopsis descubrirá un libro que lleva su nombre, pero... ¿qué es lo que ha olvidado?
-No te preocupes, muchacho. Es un oficio como otro cualquiera. Y un buen oficio. Encuadernar es algo tan antiguo como el alfabeto..., más incluso. La gente no lo entiende, pero ¿por qué deberían?

Tercera parte
La segunda parte de la novela está narrada también por Emmett y nos llevará a un tiempo anterior al de la primera parte del libro y como es una parte muy importante de la novela prefiero no desvelar nada.

En la tercera parte del libro, cambiamos de narrador y nos encontramos con Lucian Darnay, que con su historia acabará resolviendo todas las dudas y cosas que han ido quedando pendientes tras leer las dos primeras partes de la novela.

"El encuadernador" ha sido una novela que me ha gustado mucho y que me ha parecido muy original, pero ¡ojo! porque si buscais una novela de corte "fantástico", lo mismo te llevas un buen chasco. Lo más fantástico aquí es la utilidad de los libros y como se elaboran, poco más. No hay brujas, ni hechizos y nadie vuela, así que avisados quedáis.
Bridget Collins. Foto Goodreads

Es cierto que ha sido una lectura en la que me ha costado un poco entrar, sobre todo porque al principio estamos tan perdidos como el propio Emmett. Son muchas las preguntas que se hace y pocas las respuestas que recibe, pero si tienes un poco de paciencia, una vez superado ese primer tramo algo confuso, entramos de lleno en una historia de la que yo personalmente he disfrutado mucho.

Además una de las cosas más interesantes que plantea el libro es si es o no ético encuadernar recuerdos que en principio es cierto que sirven para aliviar el dolor de una persona, pero también pueden convertirse en el objeto que más codicia otra.

¿Os imagináis qué pasaría si por ejemplo tu "enemigo" consigue acceder a aquello que a ti más te duele? ¿Y si alguien infligiera mal a otra persona constantemente y la obligara a acudir a un encuadernador para volver a empezar a hacerla sufrir de nuevo como si fuera la primera vez?

Por eso los libros encuadernados deben permanecer en una cámara a buen recaudo, salvo que el encuadernador sea un sinvergüenza que venda al mejor postor lo que otros le han contado.
-No hacemos libros para venderlos, muchacho. Vender libros está mal. Tus padres tenían razón en eso. ... [...] Es la encuadernación lo que importa. El oficio, la dignidad. Digamos que una mujer acude a mí por un libro. Yo hago un libro para ella. Para ella, ¿entiendes?, no para que lo miren embobados unos desconocidos [...] Hay encuadernadores que solo piensan en los beneficios, no les importa más que su saldo bancario. Sí, venden libros, pero tú no serás jamás uno de ellos.
Bueno, pues como veis, si habéis llegado hasta aquí, a mí me ha gustado mucho la novela, a pesar de esas primeras páginas.  Me ha resultado una historia muy original, me ha gustado cómo está escrita, me han gustado los personajes que la habitan, sobre todo Emmett. También me ha gustado la historia de amor que habita entre sus página y de la que sí, efectivamente, no os he hablado y me ha gustado que todo girara alrededor de los libros, aunque en esta ocasión fuera una historia de libros muy diferente.
Hay un creciente comercio de falsificaciones, ¿sabes? ¿Te preocupa eso? -Hizo una pausa, pero no pareció sorprenderse de no obtener respuesta-. Nunca he visto una. Bueno, que yo sepa, pero siento curiosidad. ¿De verdad se pueden diferenciar? Las llaman "novelas". Deben ser mucho más baratas de elaborar. Verás, se pueden copiar. Se utiliza la misma historia una y otra vez, y, siempre que tengas cuidado con cómo las vendes, te saldrás con la tuya. Le hace a uno preguntarse quién las escribirá. Supongo que gente que disfruta imaginando desgracias.

Puedes leer un fragmento de "El encuadernador" AQUÍ

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