El violinista de Mauthausen (Andrés Pérez Domínguez)

TITULO: El violinista de Mauthausen
AUTOR: Andrés Pérez Domínguez
EDITORIAL: Algaida
ISBN:978-84-9877-278-4
PÁGINAS: 479
PRECIO: 20€

SINOPSIS:
En París, una pareja está a punto de casarse en la primavera de 1940, pero la Wehrmacht invade Francia y él, republicano español exiliado, es detenido por la Gestapo y enviado al campo de exterminio de Mauthausen. Ella colaborará con los servicios secretos aliados, dispuesta a cualquier cosa para salvar la vida de su prometido. Entre ellos, un ingeniero alemán que ha renunciado a su trabajo en Berlín para no colaborar con los nazis, se dedica a recorrer Europa con un violín bajo el brazo. Muy pronto, las vidas de los tres se entrelazarán para siempre. El violinista de Mauthausen es su historia. En París ocupado por los alemanes, el Berlín en ruinas después de la Segunda Guerra Mundial y el campo de exterminio de Mauthausen son los principales escenarios donde se desarrolla un relato que mezcla intriga, aventura, espionaje, Historia y romance.

Que me gustan las novelas que sitúan su acción durante la Segunda Guerra Mundial a estas alturas ya no es un secreto y sin embargo tardé bastante en comprar esta novela. Con su título era tan evidente de qué iba a tratar que pensé que seguramente era interesante, pero ¿no sería más de lo mismo? Pues sí y no, y es que en esta ocasión y a pesar de que gran parte del libro se desarrolla en el campo de exterminio de Mauthausen, Rubén, uno de los protagonistas de esta historia no se encuentra allí por ser judío, sino por ser un republicano español.
Rubén se gana la vida como profesor de latín y aspira a ser escritor. Vive con Ana en París y cuando ya tienen su vida encauzada juntos, una noche la Gestapo se lo lleva sin darle ningún tipo de explicación. Rubén, al igual que cientos de compatriotas españoles exiliados (y aquí es cuando entran en juego los datos reales de esta historia) es conducido en un agónico viaje durante semanas a un destino, en el que pasará cinco largos años, que ni en el peor de los sueños podía imaginar: Mauthausen.
Al perder la guerra, el gobierno de Franco ignoró por completo a los exiliados españoles y fueron tratados por los nazis como apátridas. De hecho los pocos que lograron sobrevivir (murieron alrededor de 7.500 españoles) no pudieron regresar a España hasta mucho tiempo después.

¿No es maravilloso que aún tratándose de una novela de ficción una servidora pueda seguir aprendiendo cosas que en su momento nadie me enseñó, por muy duras que estas sean? Lo es, sin duda.
En esta historia narrada en tercera persona (salvo unos capítulos narrados por Rubén en primera persona como si le escribiera una carta a Ana) hay tres protagonistas principales con los que nos moveremos por distintos escenarios, Berlín, París, y en cierto momento incluso Sevilla y un cuarto personaje más "en las sombras":

Rubén, con él viviremos los momentos más duros de esta historia. Creo que aún no había leído una novela donde se explicara con tanto detalle el terrible viaje en tren que tuvieron que soportar hasta llegar a Mauthausen. Ha logrado hacerme sentir muchas cosas y que un libro logre eso me parece magnífico. Tristeza, rabia, vergüenza por lo que un día sufrieron todas esas personas. Por más que uno lea sobre estas cosas mi cabeza sigue sin poder asimilarlo. Ni qué decir sobre los años que pasa en Mauthausen.

“Cuando llegué aquí, el humo era más oscuro y espeso, y con el tiempo he comprendido que hay una razón macabra para esto, quién me lo iba a decir a mí, que me iba a convertir en un experto en desentrañar el origen del humo que sale por las chimeneas de los hornos crematorios, cada vez menos espeso, sin consistencia, sin sustancia, humo que ni siquiera huele. ¿Sabes por qué? Porque los que quedamos vivos en Mauthausen ya no tenemos grasa, no somos más que esqueletos andantes, piel pegada a los huesos que no tiene nada que ofrecer, cartones viejos que ni siquiera servimos para encender una hoguera”.

Ana, que de repente se queda sola, sin explicaciones y que sin desearlo demasiado se convertirá en una espía, con la esperanza de que todo lo que haga  pueda de alguna manera devolverle a Rubén.

Franz Müller, un joven alemán que no ve con buenos ojos los cambios que están ocurriendo en su país y decide marcharse con su violín e intentar vivir de la música. Él será el tercer vértice de un triángulo que sin remedio unirá sus vidas para siempre.

Andrés Pérez Domínguez
La novela es simplemente estupenda, por cierto no he mencionado que fue la ganadora del Premio de Novela Ateneo de Sevilla 2009. Yo sólo puedo decir que me ha encantado. Es muy visual, consigue atraparte enseguida en la historia y sobre todo me gusta  cómo está escrita. El autor salta constantemente en el tiempo sin que en ningún momento pierdas el hilo de la historia, lo que para mí la hace más interesante. Como cada capítulo pertenece a un personaje, aunque hay algunas escenas que se repiten, puedes ver cómo las vivió y sintió cada uno de ellos.
Desde luego hay muchos momentos que ponen los pelos de punta, que me imagino habrán sucedido mil veces realmente y que para el lector más "blandito" serán bastante fuertes, pero hay que pensar que en su momento alguien las vivió en sus carnes.

Es una mezcla perfecta de ficción e historia. En ella encontraremos amor, dolor, tristeza, traición, hambre, sed, ausencia, pena, vergüenza, y esperanza. Tengo que decir que mientras leía me sentía muy triste, pero ha valido la pena vivir la historia de estos tres personajes, sobre los cuales planean siempre los campos de exterminio. Para Rubén porque sufrió en uno lo que nunca pudo imaginar, para Ana porque oye lo que ocurre en los campos y sufre pesando que Rubén pueda estar en uno y para Franz Müller porque no comulga con la causa nazi y le avergüenza lo que el gobierno de su país ha sido capaz de hacer. Y aunque todos los personajes me han gustado, tengo que decir que para mí el más especial es Rubén. No puedo evitarlo.

En cuanto a la edición de la novela es muy atractiva, es de las sigues viendo sobre las tapas la misma imagen que hay en la cubierta. Además estas ediciones de Algaida tiene una relación calidad-precio muy buena.

Por poner un “pero” pero pequeñito... quizás haya algunas casualidades de más que deben aparecer por el bien de la historia, pero francamente por los buenos ratos que he pasado leyendo y por haberme sacado de mi “sequía” lectora se los perdono y le doy mis 5 gusanitos.



“Si Mauthausen es el infierno, la cantera es el infierno del infierno. Cientos de hombres famélicos picando piedras en la ladera de la colina y otros tantos desgraciados esforzándose por mantener un equilibrio precario al subir los ciento ochenta y seis escalones que separan el fondo de la cantera de la parte más alta de la colina, del sendero que lleva de vuelta a los muros del campo. La última vez que los subí con una piedra a la espalda que debía de pesar casi tanto como yo o tal vez más, fue cuando estuve a punto de saltar al vacío, como un paracaidista, y caer a plomo en el fondo de la cantera, en el estanque donde se drena la piedra y que estaba lleno de cadáveres ya a esa hora de la mañana...”



Ha sido mi primera incursión en la literatura de este escritor y juraría sin temor a equivocarme que volveré a repetir en cuanto mis ojos se posen en otro título firmado con su nombre.

Si queréis saber más cosas sobre el libro, podéis entrar en el blog del autor: La separata