Sinopsis:
Mississippi, 1933. Meg, de once años, vive en un orfanato desde que su madre desapareció una Nochebuena sin dejar rastro. Con el paso del tiempo, la esperanza de que regrese a buscarla se desvanece, y la vida en el orfanato se vuelve cada vez más dura. Entre carencias y silencios, Meg aprende a sobrevivir mientras se aferra a un único sueño: que una familia la escoja y le dé un hogar.
Birdie, una joven fuerte y rebelde, llega a Oxford en plena Gran Depresión para pedir ayuda a su hermana, ahora casada con un influyente banquero de la alta sociedad. Su objetivo es salvar la finca familiar y escapar de la ruina que amenaza con devorarlo todo.
El destino une entonces a Birdie con Charlie, la madre de Meg, una mujer dispuesta a luchar contra cualquier obstáculo para recuperar a su hija. Hermanadas por la fuerza de quienes ya no tienen nada que perder, liderarán un grupo de mujeres que, juntas, encontrarán el coraje para rebelarse contra el lugar que la sociedad les impone y cambiar su destino.
Reconozco que “Criadas y señoras” es uno de los libros favoritos de mi vida, e incluso la película me pareció maravillosa, así que mis expectativas con esta historia estaban muy altas y me alegra decir que, aunque sin llegar a superar a la primera novela de la autora, me ha parecido una historia estupenda que he disfrutado de principio a fin. “El club de las indomables” nos lleva al Misisipi de 1933, en plena Gran Depresión, un escenario complicado para todo el mundo, pero más aún para las mujeres que tenían todas las de perder en un entorno que resultaba de lo más hostil y donde luchaban por salir adelante.
El libro se divide en dos tramas que se entrelazan estupendamente y que se van alternando a lo largo de la narración. Cada una de ellas tiene una protagonista y narradora. Por un lado tenemos a Meg, una pequeñaja de once años con la que es imposible no encariñarse y que está viviendo en un orfanato después de la extraña desaparición de su madre. Meg es encantadora, inteligente, ingeniosa, espontánea y no entiende por qué la directora de la orfanato siente hacia ella tanta inquina y se esfuerza en hacerle la vida imposible (eso es algo que iremos averiguando poco a poco). De verdad que es un personaje de los que te roban el corazón y se quedan en la memoria mucho tiempo.
La segunda narradora es Birdie, una mujer que no acaba de encajar en ningún sitio, inconformista, con carácter y sentido del humor, una mujer fuerte y humana que es todo lo contrario de su hermana Frances, ¡qué horror de mujer! Hacía tiempo que no me encontraba un personaje tan “abofeteable” en un libro. Frances es egoísta a más no poder y aunque su hermana ha cambiado sus planes para intentar ayudarla y evitar su ruina, ella solo mira su ombligo.
Y por último destaca en esta historia una tercera mujer, que es Charlie, la arrolladora madre de Meg. Su historia y sus circunstancias son tremendas, pero no dudará en hacer lo que sea necesario para volver a encontrarse con su hija.
En esta novela se tratan temas muy importantes empezando por la amistad y solidaridad entre las mujeres de esta historia, su capacidad de luchar y salir adelante, pero también aprovechando sobre todo a los personajes más secundarios como Ruby o Flossy que me han encantado, también se habla de los prejuicios, racismo, la discriminación, el clasismo, la desigualdad social, la escasez y la falta de oportunidades para las mujeres en aquella época. La autora habla de todos estos temas sin dramatizar pero consigue hacernos reflexionar y que sintamos indignación al ponernos en la piel de todas estas mujeres.
Ha sido una lectura que me ha gustado muchísimo, quizás si hubiera sido un poco más corta no hubiera pasado nada, pero no se me ha hecho pesada en ningún momento y he disfrutado enormemente sobre todo de la voz de Meg. Estaba muy intrigada por seguir la suerte de la pobre cría, que solo deseaba ser adoptada para escapar de aquellas cuatro paredes mohosas.
Me ha encantado acompañar a estas mujeres inolvidables e indomables en su lucha por lograr sus metas sin rendirse por el camino. Una historia llena de emoción e injusticias, pero que deja espacio para la esperanza. Si te gustó “Criadas y señoras” no lo dudes, a por ella. Yo te recomiendo ambas.
La improvisada banda de inadaptadas con la que convivía me había inspirado por primera vez una agradable sensación de pertenencia. Y no entendía cómo demonios había podido tener tanta suerte.
«La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y entona una canción sin palabras...».
Lo único que le pido a la vida es una ventana con vistas decentes, unos caramelos y algo para leer. ¿Acaso es demasiado?
—Por desgracia, Meg, lo que está podrido por dentro no se arregla con pintura. Creo que esa enseñanza también se aplica a la vida.

















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