Sinopsis:
Dhumbria es un lugar remoto y oscuro, rodeado de una mar que engulle a quienes intentan abandonarlo y donde los hombres llevan su historia tatuada en la piel.
Ze, un humilde pescador, ha regresado de las Montañas Azules con un único propósito: vengar la muerte de su amada.
Dispuesto a derrotar al mismísimo gobernador del reino y a sus terribles criaturas, Ze está solo en su lucha hasta que una misteriosa figura se cruza en su camino. Sin embargo, incluso los aliados del bien guardan sus propios y peligrosos secretos...
La fantástica odisea de un hombre capaz de dar la vida por amor. Una épica historia de aventuras inspirada en las míticas leyendas de los marineros del norte.
¡Cómo me ha gustado esta novela! La tenía en la estantería desde que se publicó el año pasado, y todavía no la había leído porque aunque en esta casa somos Narlistas declarados, el cambio de registro hacia la fantasía me hacía dudar, ya que no es un género que yo lea demasiado, pero bastó con leer el primer capítulo para ver ¡¡lo equivocada que estaba!!
La historia engancha desde el principio y va creciendo hasta un tramo final absolutamente absorbente. Me he visto atrapada en este viaje por Dhumbria de una manera que, desde luego, no esperaba; hacía mucho tiempo que un libro no me absorbía tanto en el tramo final y hasta he sentido rabia por tener que parar por obligación en más de un momento ¡solo quería saber qué iba a pasar en esa regata épica!
Los personajes son, sencillamente, inolvidables. Ze ya tiene un hueco en mi memoria junto a Assur, Saigo, Laín o Breo, pero es que los secundarios como Aldair, la montaraz, el trasgo Mandeo, la entrañable Inaz (no podía faltar un personaje de cuatro patas) o Valdriz, el fraile blanco, le dan una vida increíble a la trama. Y qué decir del villano... Xallas es perfecto en su papel, de esos malos que logras odiar con ganas por su ambición y su falta de escrúpulos.
Narla demuestra que, aunque cambie de escenario, su talento para contar "cuentos" (como él dice) es innegable y hace que leerle sea un placer. Ha construido un mundo con un aroma gallego (todos los nombres de personajes y lugares tienen un timbre gallego que me ha hecho sentir en casa) y tintes místicos que se siente casi real, donde el peso de la tradición y el mar lo empapa todo. Es una odisea emocionante, llena de sentimientos, traiciones y una prosa maravillosa que te hace sentir el frío de las Montañas Azules.
Francisco, siempre nos das las gracias por leer tus “cuentos”, pero hay que agradecerte a ti también que los construyas para nosotros y que nos regales tantos buenos ratos de lectura. Ha sido un placer inmenso acompañar a Ze en su búsqueda de justicia y memoria.
Era un hombre fornido, de hombros cargados por los remos. Y aún podía advertirse su fuerza, aunque la edad lo hubiese vapuleado. La muestra de los años la tenían sus tatuajes, que ya eran viejos. Allá donde las cicatrices no los emborronaban, la tinta se había apagado; ya no era más que azul desvaído, comido por el salitre.
Ambos eran conscientes de que estaban a punto de embarcarse por última vez. Uno dispuesto a morir por sus recuerdos, y el otro por lealtad.
—Ya lo perdió todo una vez. Y ahora está dispuesto a perder incluso la vida. Todo por ella, por su recuerdo —insistió Aldair—. Su sacrificio es el mayor concebible.

















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