Sinopsis:
El ancho mundo narra las aventuras, desventuras, peripecias y secretos de los Pelletier, una familia propietaria de una fábrica de jabones en Beirut, ciudad bajo influencia francesa, con la Guerra de Indochina y el París de la posguerra y la reconstrucción como telón de fondo. Y todo con un toque de exotismo y varios asesinatos.
Lemaitre nos cuenta tres historias de amor, dos procesiones, la historia de Buda y Confucio, las peripecias de un periodista ambicioso, una muerte trágica, la vida del gato Joseph, los maltratos de una esposa insoportable, la corrupción de los gobiernos, un descenso a los infiernos...
Una novela magistral, luminosa y oscura a la vez, tierna y dura, llena de vueltas, cautivante, que juega deliciosamente con los códigos del folletín.
Volver a Pierre Lemaitre siempre es un placer, independientemente del género que escriba. "El ancho mundo" es difícil de etiquetar, la verdad, porque tiene un poco de todo: saga familiar, misterio, aventuras, estafas, corrupción, asesinatos e incluso algo de crónica de la posguerra.
La novela arranca en Beirut en 1948 con la familia Pelletier. Es muy interesante ver cómo se desmoronan los planes del patriarca con su fábrica de jabones, mientras sus cuatro (Gordito, François, Étienne y Hélène) hijos se dispersan por distintos escenarios (de París a Saigón) intentando abrirse camino lejos del núcleo familiar.
Los personajes están magníficamente construidos: algunos se ganan el cariño del lector y otros resultan francamente detestables (Geneviève ¡madre mía! y Gordito… 🤦🏻♀️), pero todos fantásticos.
Me ha gustado especialmente la parte ambientada en Saigón, no tanto por su temperatura ambiente 🥵, como por el contexto histórico y por la historia de Étienne, que es el personaje que más me ha gustado, aunque también engancha mucho la investigación periodística de François en París y ya no tanto la historia de Hélène.
Lemaitre recrea muy bien la época, los cambios sociales y las tensiones del momento, todo con un ritmo muy ágil que hace que sus casi seiscientas páginas sean muy ágiles. Es una novela muy absorbente, de las que cuesta soltar, con ese estilo elegante y contundente del autor y si has leído “Nos vemos allá arriba” te llevarás una agradable sorpresa (que conste que no es imprescindible haberla leído para disfrutar esta historia).
Yo me quedo con muchas ganas de seguir con esta saga, así que pronto le pondré remedio.
Una piastra equivale a ocho francos, pero Francia decidió en 1945 que no valdría ocho, sino... ¡diecisiete! Desde aquí compras algo en Francia, cualquier cosa, y resulta que la piastra que has utilizado, cuando llega a París, ¡vale el doble! El Estado paga la diferencia. […] No hay ningún otro sitio en el mundo donde puedas doblar tu dinero en una semana, sea cual sea la cantidad.
... si le explicas algo a alguien tres veces y no lo entiende, es un memo, pero si al final está convencido de haberlo comprendido mejor que tú, entonces estás ante un gilipollas

















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