El sabor de las pepitas de manzana (Katharina Hagena)

TITULO ORIGINAL: Der Geschmack von Apfelkernen
TRADUCCION: Ana Kosutic
AUTOR: Katharina Hagena
EDICION: Maeva
ISBN: 978-84-15120-24-7
PÁGINAS: 224
PRECIO: 19,90

CONTRAPORTADA:
Una casa familiar heredada y un enigmático jardín en torno a los que se construye este magnífico libro...
A veces, abrir las habitaciones de una casa es como abrir la puerta a nuestros recuerdos. La casa familiar de Iris atesora los secretos y recuerdos de tres generaciones de mujeres, al igual que su mágico jardín de manzanos, que ha sido testigo de momentos y vivencias inolvidables.

Pensé que casi no llegaba a tiempo de hacer esta reseña en la fecha que me correspondía porque empecé a leerlo demasiado tarde, pero lo cierto es que no ha sido así gracias a que el libro no es demasiado largo y por otro lado es una historia que se lee con sumo placer (menos mal). Aún así creí que me gustaría bastante más. Como sabéis este libro ha sido el elegido por Carmen para organizar la primera lectura conjunta de su blog Carmen y amig@s y que tan buena acogida ha tenido.

Esta es una historia protagonizada por mujeres muy distintas entre sí pero unidas por los inquebrantables lazos familiares. Una historia que esconde algunos secretos que nos serán revelados por la nieta de Bertha (Iris), que tras la muerte de su abuela se convierte en la heredera de la casa familiar. Un hogar entre cuyas paredes se esconden historias que poco a poco iremos conociendo y un jardín con manzanos que también ha sido testigo de algunos interesantes hechos. Para arreglar todo lo que tenga que ver con la herencia familiar, Iris, pide unos días libres en la biblioteca donde trabaja y se traslada a la casa de su abuela. Un lugar lleno de estancias que le traen recuerdos de los veranos que allí pasó y de las personas con quienes los vivió, armarios llenos con la ropa de sus tías, una cocina que le recuerda los momentos allí vividos con su abuela, el despacho donde a su abuelo le gustaba retirarse solo... Será entre esas cuatro paredes donde decidirá si finalmente se queda con la casa o renuncia a ella.

Iris se convertirá en la narradora de esta historia. En primera persona, nos paseará poco a poco a través de sus recuerdos e iremos conociendo con algo más de detalle a las mujeres de su familia, con sus virtudes y defectos, tal y como ella las recuerda, a la vez que vivimos su propio presente.

Portada original
(La española le da mil vueltas)
Iris es un personaje inseguro, lleno de dudas, que va buscando respuestas y que sin pretenderlo puede encontrar en Bootshaven las puertas de su futuro. Será de gran ayuda para ella, a la hora de revelar algún secreto que desconocía, el viejo profesor Lexow, un encantador anciano que se ha encargado del cuidado de la casa mientras esta se ha encontrado vacía.

Bertha, la abuela de Iris, perdió a su hermana cuando era una adolescente, hecho que la marcó profundamente, pero se convirtió en una mujer fuerte e íntegra. Lamentablemente después de sufrir una caída del manzano su memoria comenzó a fallar, hasta terminar ingresada en una residencia de ancianos, donde pasa sus últimos años, pero ¿guarda la abuela algún secreto que Iris desconoce?

Y por último están las tres hijas de Bertha:

Christa, la madre de Iris, es la que se ha mantenido más alejada de  la casa familiar. Se casa pronto, forma su propia familia y se marcha de Bootshaven. Vuelve siempre en vacaciones pero es sobre los hombros de sus hermanas (Inga y Harriet) donde recae el peso del cuidado de Bertha.

Inga, es una mujer hermosa, independiente que ha elegido vivir sola, aunque siempre ha tenido a los hombres a sus pies ¿Por qué entonces esa elección? Curiosamente es una persona a cuyo contacto la gente parece recibir pequeñas descargas eléctricas, y por último está

Harriet, ahora llamada Mohani, es la mas joven de las hermanas. Nunca se casó, pero de una relación de juventud nació su hija Rosmarie. Harriet regenó de la fe y abrazó las creencias de Bhagwan, más conocido como Osho, cuando su hija y prima de Iris murió siendo apenas una adolescente. Los hechos que rodearon la muerte de Rosmarie, serán uno de los misterios que envuelven esta novela y que nos obligarán a seguir leyendo para descubrir qué ocurrió en realidad aquel día.

En general es una historia bonita con una narrativa sobre todo muy descriptiva. La poca abundancia de diálogos hace que sea una lectura algo pausada, pero creo que queda compensado por la facilidad con que consigue trasladarnos a los paisajes y entornos donde se desarrolla la novela. Es muy fácil sentirse un testigo presencial de esta historia, sentir que estás en la casa con Iris, en su jardín o incluso nadando en el lago.
El matorral ondulante de polemonios exhalaba su suave perfume. Las espuelas de caballero dirigían sus lanzas azules hacia el cielo crepuscular. Los altramuces y las caléndulas resplandecían por doquier y las campanillas se rendían a mi paso. Las gruesas hojas acorazonadas de las funkias recubrían la casi totalidad del suelo. En la parte de atrás, las hortensias componían un verdadero seto con su follaje engalanado con multitud de inflorescencias de colores rosa azulado y azul rosado. Las umbelas de corolas amarillo oscuro y roja rojizo de las artemisas se inclinaban sobre el camino y, en cuanto las tocaba para apartarlas, mis manos se impregnaban de su perfume a hierbas aromáticas y a vacaciones de verano.

Katharina Hagena
La novela me ha gustado, aunque como ya he mencionado esperaba algo más (no sé si más historia, más páginas, más ritmo... No lo sé). Creo sinceramente que es un buen libro. Decir que es simplemente un libro regular, me parecería injusto, aunque por otro lado decir que es una obra maestra como pone en la solapa del libro, me parece un tanto exagerado, pero no se puede que negar que es una lectura deliciosa que desprende colores y olores y que casi casi se puede saborear. En realidad creo que me ha sabido a poco. Normalmente prefiero una lectura con un ritmo algo más dinámico, pero de vez en cuando está bien disfrutar con calma de una historia y recuperar el placer de leer con tranquilidad sin sentir la necesidad de pasar hojas a toda velocidad para resolver un misterio.

Esta novela tiene un ritmo suave y delicado y eso hace que resulte una lectura dulce, algo melancólica quizás. Por supuesto con esto no quiero decir que sea aburrida en absoluto. Tiene algunos momentos protagonizados por Iris, no sé si absurdos o divertidos, que precisamente vienen a equilibrar esa sensación de nostalgia, (su forma de vestirse con la ropa de sus tías al haber viajado sólo con lo puesto, el incidente en bicicleta vestida de fiesta, su embarazoso encuentro en medio del lago con uno de sus abogados...). Durante su lectura vas descubriendo mucho párrafos de esos que vale la pena destacar. También me he encontrado de repente con un momento que me ha emocionado especialmente. No sé si a alguien más le ha pasado. Se trata del instante en que Iris nos cuenta el pánico que invade a Bertha cuando se da cuenta que cada vez está peor, que cada vez olvida más cosas, ya no sólo del pasado, sino también del presente y en lugar de recibir el cariño y la ayuda de su esposo, podemos leer cosas como "Hinnerk empezó a avergonzarse de ella y a insultarla en voz baja.", "... le resultaba desagradable estar cerca de Bertha..." o "Para Hinnerk no se trataba de una verdadera enfermedad acompañada de dolores y medicamentos. Aquella enfermedad lo llenaba de rabia y de vergüenza ajena."

En fin, en general que creo que es una lectura recomendable para disfrutarla una de estas tardes de invierno que por aquí asoman ya, al calor de un buen fuego (o estufa) y con una taza de té cerca. Una historia sobre recuerdos que evocan olores y sabores, una novela sobre el olvido y sobre la posibilidad de encontrar un futuro donde uno menos se lo espera, en una preciosa y cuidada edición de Maeva que gustará a la mayoría de los lectores que se acerquen a ella.
Podéis leer el resto de las reseñas de esta lectura conjunta en el blog de Carmen pinchando en el enlace que tenéis más arriba en esta misma entrada. Gracias por haberla organizado.

Entonces leía sin parar, en la cama, mientras comía, en la bicicleta. Pero eso se había acabado. Leer era lo mismo que coleccionar y coleccionar era lo mismo que conservar y conservar era lo mismo que recordar y recordar era lo mismo que no saber exactamente y no saber exactamente era lo mismo que haber olvidado y olvidar era lo mismo que caer, y había que ponerle fin a la caída.


Fotografías utilizadas: 
- de la portada original: http://buch.germanblogs.de/archive/2009/10/20/der-geschmack-von-apfelkernen-von-katharina-hagena.htm
- de la autora: http://theaujasmin.blogspot.com/2010/08/le-gout-des-pepins-de-pomme-katharina.html