Los cojos bailan solos (José Prata)

TITULO ORIGINAL: Os coxos dançam sozinhos
TRADUCCION: Mario Merlino
AUTOR: José Prata
EDITORIAL: Alfaguara
PÁGINAS: 184
PRECIO: 12,50€ (Actualmente 13,80€)


CONTRAPORTADA:
La inquietante caza de un hombre perseguido por sí mismo.

«Estoy en la habitación y no estoy solo. Frente a mí, tumbada boca abajo, está la vieja que maté esta mañana. El problema está en que han designado para el caso al inspector Brandão y, por si no lo sabéis, Brandão soy yo, Porto Brandão, encantado de conoceros¿»
Despistar a sus perseguidores y escamotear las pruebas es un juego de niños para Brandao, hasta que descubre que alguien más le está acechando, un segundo asesino que tiene la irritante costumbre de dejar su propia marca en el lugar del crimen¿
La primera novela de José Prata es un juego mortífero que combina intriga, suspense, buena escritura y mucha inteligencia, todo ello aderezado con un afilado sentido del humor. Una carrera contrarreloj en la que parece haber demasiados culpables, llena de trampas y secretos que se esconden en los rincones del pasado.

Ordenando el otro día un poco las estanterías de mi biblio, tropecé con esta novelita negra que ya había leído en el año 2004 y cómo NO TENGO QUE LEER ¡ja,ja! me dije "vamos a releer, que hace un siglo que no recupero antiguas lecturas" y dicho y hecho. Recordaba que en su momento me había gustado, pero no el final de la novela, así que allá me sumergí y de verdad que pasé una tarde de lo más simpática.

Esta no es una de detectives corriente, no es que sepamos quién es el asesino en el primer capítulo, es que lo sabemos en la sexta línea y para más inri se presenta él mismo, ya que es el Inspector asignado al caso: Porto Brandao. Él será el encargado de contar la historia de asesinatos que va dejando a su paso y a la que se le ha unido un ¿"admirador"?. Y es que desde la tercera víctima alguien parece acceder a las casas de las víctimas y modifica los escenarios añadiendo pistas que van apuntando al Inspector, pero que en ningún momento le quitan el sueño. Brandao se refirará a él siempre como "el canallita".

Le dejé el libro al Sr. Bookworm y se lo llevó en un vuelo de esos que hace ida y vuelta en el mismo día a Madrid, y cuando llegó allí ya lo había terminado. Le ha gustado, pero cree que el inspector Brandao es excesivamente cínico. Lo cierto es que tiene razón, de echo no sólo es cínico, es racista, prepotente, chulo, irrespetuoso con sus superiores y con sus subordinados, es sexista y tiene un ego que no le cabe en el cuerpo. En definitiva es un toca-pelotillas. Leyendo esto acaso uno puede pensar en un policía tipo "Torrente", pero nada más lejos de la realidad. Este es un tipo cachas, que levanta pesas y le gusta presumir no sólo de sus músculos, sino también de su cultura metiendo frasecillas en latín allí donde le cuadran bien, lo que hace que la mayoría de los que tienen que trabajar con él tampoco lo puedan ver.
En realidad Brandao es un personaje bastante ingenioso y no puedes evitar leer con una sonrisa en la cara toda esta historia, donde debe espabilarse cambiando las pruebas que lo delatan antes de que otro dé con ellas.

Por cierto no tienen desperdicio los pensamientos que pasan por su cabeza y que evidentemente no puede decir en alto. En el libro van siempre entre paréntesis.

- Los datos no coinciden, Boss. Con las otras tías hubo sólo puntapiés, no había costuras.
(¿Costuras? ¿De qué demonios habla? Un frío me recorre la espalda, no me acuerdo de haber cosido ninguna boca, aunque no deja de haber poesía en esa idea.)
[...]
- ¿Qué te hace pensar que fueron varios los asesinos, Alminha?
- Un hombre solo nunca podría haber arrastrado a esta ballena de la ventana hasta aquí.
(Anda que no podría, si aún me duele la espalda, maldita escoliosis. Fui yo quien cargó con el peso muerto y lo dispuso artísticamente en el suelo...)
[...]
- La nueva víctima se corresponde con casi todo con las útlimas tres. Es blanca,  [...] presenta varias excoriaciones resultantes de puntapiés. Ah, y la boca cosida con hilo de pescar.
(Malo, el canillita ha vuelto a atacar, qué manía la de coser a las mujeres de los demás. Es un buitre, eso es lo que es. O una hiena, da lo mismo, lo he visto en los programas de la National Geographic, son todos animales de las misma ralea, los necrófagos, que viene del griego, me parece.)

José Prata
Para comprender un poco más a este singular asesino, todo el libro está aderezado con la historia de su niñez, que ayudará a comprender al lector su personalidad y su "locura".
Es una novela cortita, se lee en algo más de dos horas, muy amena, divertida, irónica, llena de un humor negro, pero sobre todo original.
Del escritor poco puedo decir, es un periodista portugués que creo que no ha escrito nada más. Bastante me ha costado pillar una foto.





Fotografía: