Sinopsis:
Florencia, 1938. La visita de Hitler a Italia presenta la ocasión perfecta para que la Iglesia, la Cosa Nostra y la misma monarquía actúen contra Mussolini, pero este, inconsciente y orgulloso, solo piensa en cómo agasajar a su mayor aliado. Para ello, prepara para él un regalo digno de un emperador: una obra maestra del Renacimiento. Una que arrebata a la poderosa familia Viel.
Pero para Flavia Viel esa obra maestra es más que una joya familiar; también es la memoria de los suyos, el último vínculo con un mundo que empieza a resquebrajarse y la prueba de que aún puede decir no cuando todos callan.
Para recuperarla deberá recurrir a Juan Rezola, el hombre al que amó y perdió, un f alsificador capaz de convertir una mentira en una forma de justicia y el único que ve a la mujer valiente y determinada que se esconde tras la aparentemente caprichosa hija de un magnate de la banca.
Mientras Europa contiene el aliento y Florencia se engalana para recibir al Führer, Flavia y Juan tendrán que enfrentarse al pasado que los separó y a un presente que amenaza con arrebatarles mucho más que un cuadro.
Tenía muchas ganas de leer la última novela de Rafael Tarradas, la verdad. Soy una fiel seguidora desde la publicación de su primer libro “El heredero” y todos me han gustado mucho (obviamente unos más que otros), pero con este tengo, eso que solemos llamar, “sentimientos encontrados”: no es que no me haya gustado, pero claramente es con el que menos he conectado.
La historia nos traslada hasta la Italia de 1938, concretamente unos meses antes de la visita oficial de Hitler al país. Durante la visita, Mussolini pretende agasajar al dictador, que es un enamorado del arte, con una serie de pinturas, que previamente habrán “donado” una serie de familias seleccionadas. Entre estas obras hay un Botticelli (ficticio) perteneciente a la familia Viel, pero Flavia Viel está decidida a recuperar este cuadro con gran significado para su familia y sustituirlo por… ¡tachán! ¡Sí, una falsificación! Y aquí entra en escena Juan, un artista tan grandioso que sería capaz de crear una copia prácticamente imposible de distinguir del original.
Y esta es la trama de esta historia, algo en lo que apenas debería haber nadie más implicado empieza a complicarse cuando van entrando en escena muchos más personajes de los recomendables. Fascismo, expolio de obras de arte, la Cosa Nostra y una historia de amor, son el eje central por el que transcurrirán las páginas de esta novela.
Yo tengo que reconocer que el tema del arte y las falsificaciones no es algo que me atraiga especialmente y ese ha sido uno de mis problemas con la novela. Me ha costado casi la mitad de libro estar metida dentro de la historia, aunque es verdad, que cuando me metí, ya no lo quería soltar. Otro “problemilla” ha sido la parte romántica que tampoco es lo mío y por último ninguno de los personajes de la historia (ni buenos ni malos) me han despertado un mínimo de simpatía o empatía como sí me ha pasado con sus otras novelas.
Sin embargo y a pesar de mis “peros” no me he aburrido, es verdad que no estaba enganchada de forma que estuviera deseando leer a cada momento, pero no es una historia pesada en absoluto. La prosa sigue siendo la misma de siempre, clara, sencilla y no es una lectura compleja, además otra cosas que está muy bien es la ambientación, algo que suele ser muy destacable en las novelas del autor. En este caso paseamos por Roma, Florencia, se palpa muy bien el ambiente político del momento, y desde luego el tema de expolio a las familias judías resulta muy interesante (e indignante).
Sí he mantenido el interés por saber cómo iba a finalizar esta historia que se va complicando por momentos, con demasiados peones en el tablero de juego y como siempre la historia queda perfectamente cerrada y en mi opinión de forma bastante satisfactoria.
Si tú eres más amante del arte que yo, probablemente la disfrutarás más, sobre todo por el entramado histórico-artístico y por la ambientación. Para mí ha sido una lectura finalmente entretenida, menos de lo que esperaba, es cierto, pero bueno la lectura a veces es así, espero que el siguiente consiga conquistarme del todo.
"A menudo es mucho más fácil soportar lo mediocre que arriesgarse por lo excepcional".
Siempre he creído que, si se tiene un mismo fin, uno lo bastante potente, somos capaces de asociarnos hasta con nuestros enemigos.
Quizás pensó que podría domarla, pero se enamoró de una mujer indomable, y debería entender que lo que le atrajo de usted es lo que no debería querer cambiar.
El arte es para los que lo aprecian, no para los que lo usan para adquirir prestigio…

















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