Agujas de papel (Marta Gracia Pons)

⭐⭐⭐

Sinopsis:

Una novela que consigue trasladarnos a la Barcelona y al París del siglo XIX, llena de personajes ficticios y reales que cobran vida gracias a la hábil pluma de su joven autora. 

Barcelona, finales del siglo XIX. Amelia Rovira, hija de una de las familias más prósperas de la burguesía catalana tradicional, quiere cumplir uno de sus sueños: convertirse en modelo de alta costura y trabajar para los modistos parisinos más en boga del momento, que por aquel entonces comenzaban a hacer uso de las pasarelas. En su lucha por conseguir lo que desea, Amelia deberá enfrentarse a la oposición de su familia y empezar una nueva vida. 

En una época de grandes transformaciones sociales, su lucha por convertirse en una mujer independiente y dueña de sí misma pondrá en evidencia la existencia de dos mundos antagónicos y enfrentados: los prejuicios y etiquetas de la sociedad más conservadora y el deseo de libertad para elegir su propio destino.

En “Agujas de papel” nos encontramos con la historia de Amelia Rovira, una joven perteneciente a una familia burguesa de la Barcelona de finales del siglo XIX, que tiene las ideas muy claras sobre lo que desea hacer en la vida (ser maniquí de moda en París), aunque son demasiado adelantadas para la época que le ha tocado vivir y por supuesto no son las que su padre tiene pensado para ella, que lo que pretende básicamente es casarla con alguien de buena familia. 

Amelia ha vivido toda su vida protegida, disfrutando de los privilegios de la fortuna de su familia, dueños de una fábrica textil, pero a la vez es una mujer preocupada por los derechos de los trabajadores y choca con la forma de pensar de su padre y de su hermano. Cuando Amelia conoce a Héctor, un joven anarquista, se enamora de él y comienzan, a espaldas de los Rovira, a planear un futuro juntos. 

¡Ay, pero qué fácil sería todo si las cosas salieran bien a la primera! Y es que un giro inesperado de los acontecimientos hace que Amelia abandone su hogar en Barcelona y ponga rumbo a París y a partir de aquí, a mí me ha costado la vida creerme todo lo que le pasa a esta muchacha en apenas dos años, la cantidad de situaciones a las que se enfrenta, los peligros que sortea y sobre todo, lo airosa que va saliendo de todo. Con ella viajaremos de Barcelona a París, Tampa, Cuba, Nueva York, Canadá… 

Otro problema que he tenido con Amelia, es que a veces no entendía su comportamiento. Por momentos me parecía muy lista y en otros una cándida tremenda. De verdad, que me ha desesperado en algún momento. 

Tengo muy en cuenta que la protagonista es muy joven, también la época de la novela y que no se pueden juzgar con los ojos de la actualidad determinadas actuaciones, y también que el personaje necesitaba evolucionar y enfrentarse a cosas desconocidas para ella, pero no he podido congeniar con ella en ningún momento, no dejaba de pensar qué espabilada eres para unas cosas y qué ingenua para otras. 

Lo que más me ha gustado de la novela, sinceramente, ha sido la ambientación, tanto en París como en Tampa, pero sobre todo en Barcelona, donde queda bien reflejado el enfrentamiento entre clases sociales, las condiciones laborales (los pocos derechos que tenía la clase obrera), el tema del anarquismo… todo este contexto me ha gustado y es de lo mejor del libro. 

En cuanto a la parte romántica, pues bueno… es que no es lo mío. Puedo entender que Amelia se enamore de Héctor, pero no lo que ocurre después entre ellos. Me daban ganas de darle un buen meneo a Amelita, además tanto drama, tantos obstáculos entre ambos… no acaba de ver ningún futuro a estos dos, la verdad. 

La verdad es que es una novela que no aburre, pero tampoco me ha atrapado como esperaba. Tiene puntos interesantes y está bien escrita, pero la personalidad de Amelia, la de Héctor, incluso la de Thomas… no han conectado conmigo. Quizás demasiados personajes, demasiadas cosas, demasiados cambios en Amelia en apenas un par de años, quizás con unas vueltas menos, no me habría sacarme de quicio en más de un momento.
mi madre siempre me había enseñado que la humildad era uno de los valores más preciados y admirables en un ser humano, por eso siempre trataba con respeto y empatía a las criadas que trabajaban para nosotros.

… tendrás que elegir entre tu familia o tu sueño. Ambos son incompatibles.

Por un momento sentí envidia de la libertad que le proporcionaba ser un varón, el hecho de que pudiera escoger su futuro sin tener que pedir permiso a nadie… En cambio, si yo decidiera marcharme a París sin la autorización de mi padre, tendría que romper con mi familia para siempre. Era una mujer, jugaba con esa terrible desventaja.

la desesperación de los hombres por mejorar sus condiciones les hace traspasar los límites de lo aceptable.

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