Sinopsis:
«Hay gente que genera mierda y hay gente que la limpia. Yo pertenezco al segundo grupo. Sin embargo, por un instante de locura, me asomé a lo que significa formar parte del primero. Y me gustó. Mataría por experimentarlo de nuevo. Nunca un verbo estuvo mejor utilizado. Las ganas regresan. En ese momento, miro mis manos y me doy cuenta de que lo que estoy fregando es un cuchillo».
Isabel lleva años trabajando como asistenta para distintas casas adineradas de Madrid, aguantando miradas altivas y comentarios desagradables hasta el día que, en un arrebato de rabia -¿quién no lo ha vivido alguna vez?- mata a una de esas mujeres de buen vestir y malos modales. Ese acto tan atroz la hace sentir más especial y viva que nunca, tanto que no piensa parar...
No había leído antes a Carlos Augusto Casas y no me sonaba de nada este libro, pero me llamó la atención su título y allá que me lancé y oye, es que fue empezarlo y quedarme atrapada y aún digo más, no voy a justificar a Isabel y sus actos, pero tengo que reconocer que en más de un momento he empatizado con ella porque si algo no soporto es la superioridad unas personas sobre otras, como si fueran de especies diferentes.
Amoniaco es una novela negra, negrísima. Directa, que no se va por las ramas y se lee de forma muy ágil. Está protagonizada por Isabel, que trabaja limpiando casas ajenas y la suya propia, porque aunque tiene marido y dos hijos, lo de echarle una mano brilla por su ausencia. Isabel, además te tener un trabajo mal pagado, soporta muchas veces el desprecio y el ninguneo de las personas que le pagan, y una aguanta y traga y acumula rabia hasta que un día no puede más y en un cruce cables decide matar.
En lugar de que este hecho la haga sentirse mal, se da cuenta de que es una vía de escape para ella y le va cogiendo el gustillo y repito, no se puede justificar lo que hace, ya sabemos que matar no está bien, pero creo que el autor consigue perfectamente que la entendamos.
Y es que a través de esta historia Augusto Casas, nos habla por un lado del clasismo y la desigualdad existente entre quienes más tienen pero también de la corrupción en las altas esferas, esas que están ahí para protegernos, pero que se preocupan más por su propio ombligo, y de la impunidad con la que toman decisiones como si el mundo fuero su tablero de ajedrez. Y aquí la parte policial se lleva la palma.
Por un lado está la inspectora Valle, admirada por todo el mundo por los buenos resultados en sus casos, pero... ¿son esos resultados fruto real de su trabajo?. Yo no digo nada. Y por otro lado está Elisa, una policía que resulta incómoda a sus compañeros (porque trabaja, pregunta, investiga…) y a la que le cuesta encajar en cualquier grupo y a la que además nadie se lo pone fácil.
Amoniaco es una novela que nos habla de hasta dónde puede llegar alguien que se siente despreciada en todos los ámbitos de su vida, una vida que no ha elegido y de la delgada línea que delimita la justicia de la venganza.
Una historia con ritmo, afilada, irónica y violenta, con una protagonista que se queda en el recuerdo, pero que también tiene mucho humor negro y esa mezcla creo que funciona estupendamente y yo me lo he pasado muy bien leyéndola.
La esperanza es una mentirosa compulsiva que nunca cumple sus promesas. Y aun así nos aferramos a ellas.
Por mucho que la sociedad se esfuerce en convencernos de que vengarse no sirve para nada, no es cierto. Claro que sirve. Consigue que te respetes a ti mismo.
Las mentiras son el papel burbuja con el que nos envolvemos para que nada nos haga daño, para que nada nos rompa. Peligro, material frágil. Por eso, la persona a la que más mentimos al cabo del día es a nosotros mismos.
Los peores errores siempre se visten con el traje de las buenas ideas.
El hijoputismo es una cadena, unas escaleras mecánicas de bajada. El desprecio, el odio, las frustraciones, pesan. Pesan mucho. Por eso se las arrojamos a los que tenemos debajo para que carguen con ellas. La infelicidad es un testigo que nos pasamos los unos a los otros en una carrera descendente.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario