Un hombre en la oscuridad (Paul Auster)


Un hombre en la oscuridad (Paul Auster)
Editorial: Anagrama

Sinopsis:
August Brill ha sufrido un accidente de coche y se está recuperando en casa de su hija, en Vermont. No puede dormir, e inventa historias en la oscuridad. En una de ellas, Owen Brick, un joven mago, despierta en el fondo de un foso. Aparece entonces el sargento Serge, que le ayuda a salir. América está inmersa en una guerra civil. Los atentados del once de septiembre no han tenido lu­gar, y tampoco la guerra de Irak. Los Estados Unidos combaten desde hace tiempo, pero contra ellos mismos. Unos cuantos estados han declarado la independencia. Brick no entiende nada. Pero su misión es asesinar a un tal Blake, o Block, o Black, un hombre que no puede dormir, y que, como un dios, inventa en la noche esa guerra que no acabará nunca si él no muere. Aunque no se llama Blake ni Block ni Black, Brill es un crítico litera­rio y puede contarnos una feroz fábula de nuestros días. Y así, en un juego fascinante, se despliegan dos novelas: una reveladora versión de la política americana actual y sus dilemas éticos, mientras que la otra es la «novela fa­miliar» del narrador, donde Brill nos cuenta su propia vida y nos descubre amores, secretos y traiciones.

Pues como dice la sinopsis, este libro contiene dos novelas, dos breves novelas que he leído en un suspiro y es que para mí siempre es un placer leer a Auster porque me encanta cómo escribe, la facilidad que tiene para ir creando esas historias siempre salpicadas de referencias cinematográficas y donde no puede faltar la figura del escritor, en este caso representado en los personajes de Brill (un crítico literario ganador de un Pulitzer) y su hija Miriam.

August Brill vive en casa de su hija, a quien su marido abandonó hace unos años. August está viudo y está intentando recuperarse de un grave accidente, así que su hija le proponer vivir con ella y hacerse compañía mutuamente pero eso hace que se sienta dependiente de ella y ella a su vez se sigue sintiendo vulnerable tras el abandono de su esposo, algo que parece no acabar de superar. A ellos se une Katya, hija de Miriam, que carga con la culpa de una muerte de la que en realidad no es responsable, pero no es capaz de verlo. Lleva meses como bloqueada y lo único que hace durante todo el día es ver películas, acompañada de su abuelo, donde se dedican a identificar los objetos que aparecen en ellas y que simbolizan las emociones humanas.

Tres personajes que viven juntos y se sienten fracasados y que no parecen ser capaces de eludir la soledad. August además no es capaz de conciliar el sueño y crea historias en sus largas noches de insomnio que le impidan recordar y pensar en quienes ya no están. Una de esa historias, que se podría encuadrar en el género de la Ciencia Ficción, es la de Owen Brick, un mago que tras acostarse en cama un día cualquiera despierta en un pozo del que un soldado le ayuda a salir informándole que América se encuentra sumida en una Guerra Civil. La misión de Brick en ese apocalíptico escenario es eliminar a un hombre que no puede dormir y se va inventando esa guerra cada noche mientras es incapaz de conciliar el sueño. 

La otra historia escondida entre las páginas de la novela es la propia historia de August, unas memorias que comenzó a escribir pero que dejó de lado por el dolor que le suponía continuar escribiendo, pero su nieta Katya, que tampoco es que duerma como un lirón, le pide que la continúe por ella, o al menos que se la cuente y el lector asistirá a esta íntima conversación entre abuelo y nieta, donde él dará respuesta a todo lo que ella necesita saber y a la vez descubrirá cosas que no sabía de ella.

Las dos historias son totalmente distintas, pero de algún modo se complementan y no sabría decir cual me ha gustado más. La de Owen me tenía enganchada y me hubiera gustado que fuera más larga, o al menos  que tuviera un final menos brusco. Me dejó con ganas de más y pasando hojas esperando que en algún momento continuara.

La historia personal, es más íntima y también me ha gustado mucho. Además tiene algunos pasajes bastante emotivos, o al menos para mí lo han sido. El momento de hablar sin tapujos sobre la familia, desvelando dudas, confesando culpas o miedos, reconociendo errores y reparándolos es un ejercicio que le sirve a esta pequeña familia para conciliar la vida que les queda por vivir con los errores de su pasado y al lector para disfrutar una vez más de la literatura de Auster. 

He podido leer reseñas muy poco halagüeñas de esta novela, sobre todo de "expertos" en las novelas de Auster. Que si se repite, que si empieza a estar "gastado" como escritor, pero la verdad es que como yo lo leo muy de tarde en tarde y sus libros suelen ser cortos, siempre disfruto de su forma de narrar, de elementos que sí es cierto suele repetir en todas sus novelas, pero que son precisamente lo que me gusta de él. Es posible que si tuvieran cien o doscientas hojas más mi percepción fuera diferente, pero a mí no me da tiempo a aburrirme con las novelas que escribe, y normalmente siempre me quedo con la pena de que no haya continuado "un poquito más".

Yo desde luego he disfrutado. A lo mejor no es la novela ideal para estrenarse con el autor, pero creo que vale la pena ser testigo de esta crítica de Auster a la política desde ese mundo paralelo creado por August donde parece que los americanos si no es en una guerra (como la de Irak, que en esta historia no ha ocurrido) tienen que estar sumergidos en alguna otra (aquí una Guerra Civil, la peor de las guerras).

Por cierto esta novela es mi contribución del mes de marzo para el Reto de CARMINA y por supuesto también me sirve para el Reto de MEG.

Fotografía:
http://www.revistaenie.clarin.com/edicion-impresa/paul-auster_0_648535150.html