Cosmética del enemigo (Amélie Nothomb)


SINOPSIS:
El empresario Jérôme Angust escucha el anuncio de que su vuelo sufre un retraso sin determinar. Un inesperado interlocutor, Textor Texel, le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia. A lo largo de su relato, la violación y el asesinato se irán perfilando con nitidez cada vez mayor, y Textor se transformará en una abominable encarnación de todos los fantasmas de Angust, quien verá convertida su anodina espera en una aventura ominosa y alucinante. 

Tercera incursión en una obra de Amelie Nothomb, aunque en esta ocasión sin tintes autobiográficos y así a bote pronto, tengo que decir que me ha gustado algo menos que las otras dos novelas, la verdad.

Me ha parecido una historia un tanto surrealista, aunque la verdad me la he estado leyendo con una sonrisa todo el tiempo y es que he intentado imaginarme en la misma situación y sinceramente no sé qué rayos hubiera hecho yo.

Soy de las que ante una espera demasiado larga (póngase por caso, el retraso de un avión) saca un libro del bolso y se pone a leer y de no llevarlo, ya os podéis imaginar lo poco que tardo en entrar en la librería del aeropuerto a comprar uno. En todo caso una vez que comienzo a leer no me gusta que me interrumpan o que lean por encima de mi hombro. Si se te acerca un pelmazo a darte la vara como hace aquí Textor Texel con Jerôme Angust, la situación sería bastante complicadilla, sobre todo porque aunque valorara encerrarme en uno de los baños (como el protagonista) el “pesado” promete seguir dando la lata a través de la puerta.
Sacó un libro de la bolsa y, con rabia, se sumergió en su lectura.
-Buenos días –le dijo alguien en tono ceremonioso.
Apenas levantó la nariz y de devolvió el saludo con mecánica educación.[…]
-¿Qué tal su libro? –preguntó el desconocido.
“Pero bueno –pensó Jerôme-, sólo me faltaba que un pelmazo viniera a darme la tabarra.”
-Hm hm –respondió en un tono que parecía querer decir: “Déjeme en paz.”
-Tiene suerte. Yo soy incapaz de leer en un sitio público.
“Quizás por eso se dedica a molestar a los que sí pueden hacerlo”, suspiró Angust para sí mismo.
-Odio los aeropuertos –insistió el hombre. (“Yo también, cada vez más”, pensó Jeröme)-. Los ingenuos creen que a quí se conoce a viajeros de toda clase. ¡Qué error tan romántico! ¿Sabe qué clase de gente encuentra uno por aquí?
-¿Inoportunos? –rechinó éste, que fingía seguir leyendo…
En fin, que la situación es complicada, la verdad, pero como lector-espectador resulta hasta divertida, porque empatizas con el pobre pasajero molestado y haces tuyos sus pensamientos, sobre todo al principio, cuando intenta con educación sacarse de encima al Sr. Texel, que empieza a hablarle de su infancia, de sus obsesiones, de una violación que cometió hace años y que él solo puede ver como un acto de amor. Cuando la conversación empieza a tomar otro cariz, la sensación de acoso aumenta, comienzas a notar la terrible incomodidad y nerviosismo de Jerôme y es imposible no sentir casi lo mismo. Imáginaos la situación. Que alguien se siente a tu lado y te diga tan campante y tranquilo que hace años violó a alguien. Yo me pondría a temblar en ese mismo instante.

Desde luego una vez metidos en la historia y si sospechas, como empecé a sospechar yo, por dónde acabarán los tiros, la cosa va cambiando y ya va viendo uno que librarse del “pesado” va a ser poco menos que imposible. Además a medida que la conversación avanza Jerôme se da cuenta de que este desconocido sabe demasiado sobre él, va perdiendo el control de la situación y empieza a pensar que quizás no ha sido el azar el que ha hecho que Texel se fijara en él. Descubrir el misterio de Texel ha hecho que el libro pierda algo de gracia, al menos para mí, pero la verdad es que es tan cortito que yo creo que vale la pena seguir leyendo hasta el final, porque además al estar escrito prácticamente en su totalidad en forma de diálogo se lee enseguida.

Sigo leyendo por ahí eso de que esta escritora no tiene término medio, o te gusta o te disgusta y de momento me sigo quedando en el bando del “me gusta”, pero tendré que seguir catándola para ver si sigo opinando igual, eso sí, poco a poco. Pienso que a pesar de la poca extensión de algunos de sus libros, uno puede llegar a empacharse de estas historias tan extrañas, pero que yo creo son muy originales. Que un libro logre transmitir distintas sensaciones a medida que avanzas en su lectura, aunque a veces éstas no sean demasiado agradables, es de agradecer y desde luego conmigo lo ha conseguido.

Ficha técnica: AQUI

Fotografía de la autora: http://www.zona.cl/historicos/2006/01/06/memorystick.asp