martes, 10 de abril de 2018

La sinfonía del tiempo (Álvaro Arbina)

Sinopsis:

Una joven escritora que trata de desentrañar la misteriosa desaparición de su marido...
Una poderosa familia de la industria vasca que vive entre fantasmas y leyendas...
Un científico dispuesto a descifrar la sinfonía oculta tras el curso de la Historia...

Este es el relato de todas las vidas que se cruzan con ellos, en un entramado de secretos que se extiende por Europa y cuyas raíces se hunden en las costas del Cantábrico, en sus ensenadas y caseríos ancestrales, en las minas y fundiciones que arden junto a las rías.

La sinfonía del tiempo es una emocionante historia de amor, una gran saga familiar y una poderosa intriga histórica. Un fascinante viaje a los tiempos del acero y el carbón, de los edificios de hierro y cristal, de los avances industriales y científicos, de la desigualdad social y el refinamiento burgués.

Ficha del libro: AQUÍ

Tenía muchas ganas de estrenarme con este autor y no será porque no pudiera haberlo hecho antes, ya que hace tiempo que tengo en casa su primera novela "La mujer de reloj", pero ahí está, todavía sin leer. Menos mal que son obras que nada tienen que ver la una con la otra, cosa de agradecer en un momento en que parece casi imposible encontrar libros que no tengan como mínimo una segunda o tercera parte, así que como daba igual empezar por una o por otra elegí "La sinfonía del tiempo".

La sinopsis me pareció sumamente atractiva y además tenía ganas de leer una novela histórica después de varias lecturas contemporáneas y aunque ya había leído sobre lo bien que escribe este joven autor, ha sido un placer confirmarlo desde el mismo inicio de la novela.

La historia arranca en Febrero de 1914 con una mujer embarazada que espera el regreso de su marido en la Waterloo Station de Londres, pero su marido no baja de ninguno de los trenes que ese día y los siguientes paran allí. Ella es Elsa Craig y su marido Benjamin Craig, un pintor impresionista que ha partido a París con sus cuadros para intentar hacerse un hueco en alguna de las más famosas galerías del momento. Elsa no duda ni por un instante que hay algo muy extraño en la desaparición de su marido. Es una mujer resuelta, que además escribe una sección por entregas en el Daily Courier y por supuesto no tiene intención de quedarse quieta esperando que Benjamin aparezca, así que parte rumbo a París, donde en lugar de respuestas lo que encuentra son más preguntas. Benjamin tampoco está allí, solamente ha encontrado un viejo grabado y una nota que la invita a volver a su hogar, al hogar donde nació y se crió, Altzuri, en el País Vasco.

Paralelamente a la historia de Elsa, la trama nos trasladará hasta 1862, donde conoceremos el origen de la familia de Elsa, la historia de los Mendíbil, sus abuelos, su padre, su tío y por supuesto su madre, Amelia, una mujer que curiosamente también perdió a su marido cuando estaba embarazada de Elsa, y por lo parece que la historia se repite, solo que en esta ocasión Elsa tomará cartas en el asunto y seguirá las pistas que poco a poco va descubriendo en la que fuera la vieja casa familiar, en una habitación muy especial, donde se encuentra el "armario del tiempo", que parece conectar el pasado con el presente de una forma que es casi imposible de entender.

Álvaro Arbina. Fotografía de Gasteizhoy
No quiero profundizar en la trama ni contar nada más para no desvelar ninguna sorpresa, porque lo cierto es que esta es una historia con muchas sorpresas, solo comentar la presencia de otro importante personaje en esta historia, el profesor Samuel Lowell Higgins, (científico, historiador, pensador y profesor de estadística matemática en el Christ Church College, como el mismo se presenta), un visionario, un hombre con una interesante teoría sobre el tiempo, de cuyas investigaciones va dejando constancia en un manuscrito que ha llamado "Las notas del tiempo". Teorías que por supuesto nadie parece tomar en serio, aunque contará con la ayuda de quien menos se espera.

Como comentaba anteriormente una de las cosas que más me ha gustado de este libro es la prosa del autor. Me parece increiblemente elegante y cuidada, las descripciones que hace tanto de personajes, de paisajes, como de hechos históricos es espectacular. Consigues sentir que estás justo en el lugar que en ese instante describe.
"El sirimiri velaba unas agua oscilantes, de plata líquida, que se domaban en el contramuelle y la muralla del rompeolas, donde colisionaban en nubes de espuma. Los motores redujeron la marcha y su estruendo se tornó en un breve mugir, mientras se internaban en la ría del Nervión, salpicada aquí y allá por embarcaciones solitarias, entre montañas sombrías donde humeaban las primeras poblaciones: Santurce, Portugalete y Algorta" 
La novela además, abarca medio siglo de historia más o menos (entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX) y describe un momento histórico muy importante tanto políticamente como en todo lo que se refiere a avances tecnológicos, médicos, etc. Una época que supuso un cambio absoluto en la forma de vida de la gente. Toda una revolución industrial que fortaleció la economía, pero convirtió a muchos de sus trabajadores casi en esclavos lo que acabó provocando el nacimiento de los sindicatos. Ese Londres de contrastes donde los ricos lo son tanto y los pobres tan miserables, es el que se quedó clavado en la retina del pequeño Arnaud Mendíbil la primera vez que visitó Londres.
"Tras cuarenta años de sosiego en Europa, sin sobresaltos, sin guerras en tierra propia, la ciencia había desbrozado los grandes misterios de la naturaleza, encogiendo el mundo y acercando horizontes, vomitando un incesante reguero de inventos y técnicas revolucionarias que vigorizaban la industria y la economía de los grandes países. Con un solo aleteo, la humanidad rozaba cotas divinas, rebasando cualquier logro cosechado desde sus orígenes. Las aeronaves y la conquista del éter, la electricidad, la radiotelegrafía y la transmisión de la palabra terrenal por todo el planeta, la desintegración del átomo, las vacunas contra la peste, la rabia y la difteria, los hogares con agua corriente, sin lumbres ni hollines que los incendiaran. Los nuevos descubrimientos simplificaban la vida, la limpiaban de estorbos y la volvían fluida, acelerada y acomodada al mismo tiempo"

Y quizás aquí pondría el único "pero" de esta historia. Me ha gustado mucho pero... confieso que la parte más histórica y que entiendo está súper documentada, ha hecho que por momentos el ritmo de la novela se ralentizara. Entiendo que muchas veces la gente no se acerque a las novelas históricas precisamente por miedo a encontrar demasiada información real mezclada con la ficción y por temor a acabar encontrándola aburrida.

La verdad es que este no ha sido el caso, al menos para mí. Es cierto que esos pasajes me ha costado un poco más leerlos, pero esta no es una novela de esas para devorar en dos días, hay que darse el gusto de disfrutar de la prosa de Arbina, hay que transportarse en el tiempo y hay que dejarse engatusar por una historia llena de magia, de tramas y subtramas tan bien conectadas que es un placer ir leyendo poco a poco la solución a cada enigma hasta que finalmente queda todo más que bien atado.

Otro punto fuerte de esta novela es la construcción de sus personajes. Es que todos me han parecido espectaculares y ninguno aparece aquí por hacer bulto, todos tienen un por qué y una conexión en la novela que en algún caso me ha sorprendido y mucho.

"La Sinfonía del Tiempo" es además de una gran novela histórica, una historia llena de secretos familiares, que por más que sus protagonistas quieran ocultar acabarán viendo la luz. Una trama inteligente y compleja que mantiene la intriga hasta el final.

Y para finalizar, os dejo el fragmento de esta popular nana vasca en la voz de Leire.
Uno de los recuerdos más bonitos y a la vez dolorosos que tiene uno de los personajes de la novela. (Pág. 342)


Primeras páginas de la novela: AQUÍ

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