2 dic 2019

La mansión de los chocolates (Maria Nikolai)

TÍTULO: La mansión de los chocolates
AUTOR: Maria Nikolai
EDITORIAL: Maeva

Sinopsis Editorial:



Stuttgart, 1903. Como hija de un próspero fabricante de chocolate, no parece que el futuro de Judith Rothmann vaya a estar sometido a muchos sobresaltos. Lo que se espera de ella es un buen matrimonio e hijos que aseguren la continuidad familiar. Pero las previsiones son engañosas y el destino, imprevisible. La aspiración de Judith es tener un rol importante en la compañía, y casarse sin estar enamorada no entra en sus planes. Mientras tanto, Hélène, su madre, cansada de una ciudad y un marido que ahogan su espíritu libre y apasionado, sigue una cura de reposo a orillas del lago de Garda. Allí descubre que todavía está a tiempo de cambiar su anodina vida en Alemania por otra independiente y libre en Italia.

Me encanta el chocolate, lo reconozco, aunque afortunadamente no soy de las que se pasa el día picoteándolo por casa (no como otros ¡ejem!) y, obviamente, no es porque no quiera. Sin embargo es raro que me resista a una lectura que lleve "chocolate" en su argumento o directamente en su título. Si además la portada me sugiere frío o invierno tiene todas las papeletas para que me la lea en compañía de una buena taza del delicioso brebaje y eso es lo que he hecho. ¡menos mal que solamente me ha durado dos días!

Cuando leí el argumento de la novela, me dio la sensación de que podría ser una lectura similar a la trilogía de "La villa de las telas" y como son un tipo de novelas con las que suelo disfrutar bastante me decidí a pedirla. Me alegro de no haberme equivocado porque encima me ha gustado más de lo que esperaba.

La novela nos cuenta la historia de la familia Rothmann, fabricantes de chocolate y demás delicias derivadas, propietarios de una fábrica en Stuttgart. El señor Rothmann dirige el negocio, aunque a su hija mayor Judith también le encantaría formar parte, al menos en un futuro próximo de la dirección de la empresa. Le encanta hacer nuevas elaboraciones y tiene grandes ideas que podrían aplicar en la empresa, pero estamos en 1903 y a su padre le preocupan poco los planes de su hija, además para eso tiene dos hijos varones, los gemelos de ocho años Karl y Anton que a su debido tiempo serán los que tomarán las riendas.

Maria Nikolai. Fotografía web autora .
La fábrica no está pasando por un buen momento financieramente hablando y al señor Rothmann le parece que casar a Judith con un buen partido podría solucionar, al menos, parte de esos problemas financieros. Otra cosa es que ella obedezca, pero ese no es el único quebradero de cabeza de Rothmann, su esposa Hélène, lleva meses fuera de su hogar. Por prescripción médica tras un diagnóstico de neurastenia, se encuentra en Italia en un sanatorio donde sus nervios y estrés han encontrado alivio, tanto que volver parece algo muy lejano. El problema será comunicárselo a su familia.

Además de a los integrantes de la familia Rothmann, también conoceremos a Victor Rheinberger. Victor ha estado recluído en la fortaleza prusiana de Ehrenbreitstein por algo que a su debido tiempo descubriremos y ha decidido empezar de cero en Stuttgart. Victor es un hombre de mente abierta, inteligente, le encanta la mecánica y tiene grandes ideas. La casualidad quiere que en su primera visita a Stuttgart se cruce con los gemelos Rothmann, que son dos diablillos traviesos que nunca son conscientes de las consecuencias de sus travesuras. Gracias a Victor evitan meterse en un tremendo lío y eso hará que entre en contacto con los Rothmann y comience a trabajar en la fábrica donde demostrará su valía.

Por supuesto estos personajes estarán rodeados de secundarios también muy importantes que tendréis que descubrir durante la lectura, pero reconozco que a mí me han encantado tanto Judith como Victor. Ella por ser una mujer que desde el capítulo uno nos deja adivinar una personalidad despierta, inteligente, ambiciosa, con grandes ideas y ganas de ponerlas en práctica y Victor se descubre como un hombre que está dispuesto a escuchar, a no cerrarse en banda y descartar una buena idea por provenir de una mujer.

Lo cierto es que esta es una novela donde las mujeres, o al menos algunas de ellas, no se conforman con lo que les ha tocado vivir solo por ser mujeres, no solo hablo de Judith, sino también de Hélène, que se casó muy joven con un hombre al que no quería y que al contrario de muchas novelas de este tipo, no es una madre que se desmaya por pensar en tener una hija como Judith, más bien son parecidas en ese sentido, en ese afán de querer para ellas lo mismo que un hombre, poder trabajar, poder tener libertad para hacer y decidir. Eso me ha gustado mucho.

Hay algo que me ha impulsado a seguir adelante desde siempre. Normal, por así decirlo, no he sido nunca. Mis obras de arte han provocado escándalos y me han convertido en una marginada. Y, a la vez, me han abierto muchas puertas. He roto tabús. He escandalizado y ofendido a la gente... Pero amo mi vida con pasión. Experimento intensamente las alegrías y las penas. Está claro que no estoy hecha para lo ordinario.

Mención aparte merecen los gemelos. ¡Vaya trastos! Le aportan a la novela un toque de humor que me ha encantado. También reconozco que me han encantado porque no son hijos míos ¡ja,ja! pero es que no se les ocurre nada bueno y con todo lo que tiene en la cabeza su padre, no está para atender a esos dos "diablos". Es que hasta en el último capítulo tenían que poner su puntilla.

Máquina expendedora de chocolatinas Stollwerck
La verdad es que he disfrutado mucho del libro, de esa sensación "casi", solo "casi" de poder oler todas esas delicias de chocolate que envuelven la historia. Me han gustado muchos sus personajes, pero también el retrato de la época.

Era un momento histórico de mucha innovación donde se menciona el nacimiento de empresas que aún a día de hoy son auténticos imperios (Mercedes, Bosch...). Stuttgart no era una ciudad demasiado bien comunicada y le costó industrializarse más que al resto, pero todo acabó llegando. También encontraremos en la novela las primeras máquinas expendedoras de chocolatinas que se diseñaban hasta el mínimo detalle, no solo para ofrecer el mejor chocolate, sino para hipnotizar al consumidor a través de bellas escenas en movimiento hechas con vivos esmaltes de colores.

Creo que "La mansión de los chocolates" es una preciosa novela, muy amena de leer, donde se mezclan personajes ficticios con otros reales, por ejemplo los escritores Thomas y Heinrich Mann, la pintora y literata Hermione von Preuschen... y protagonizada por mujeres valientes y emprendedoras, deseosas de romper con los normas establecidas y con ciertos tabúes que escandalizaban en la época. Una novela en la que por poner un "pero" diría que se me ha quedado algo coja la trama de Hèléne,  la madre de Judith, pero creo que la autora la retomará porque aunque no tengo claro si esta novela es la primera de una serie o trilogía, lo que sí os puedo confirmar es que he visitado la página de la autora y con mi virtuoso alemán (de traductor de Google) ya he visto que como mínimo habrá una segunda entrega que llevará por título algo así como "La mansión de los chocolates. Los años dorados". La verdad es que me alegro porque me gustan este tipo de historias, me desconectan por completo de lo que sucede a mí alrededor y por unas horas me transportan a otras épocas que me parecen sumamente interesantes, así que espero volver a saber de Hélène y del resto de personajes. no sé cuánto habrá que esperar, pero desde luego aquí estaré para continuar con la historia de los Rothmann.

Si pincháis sobre la imagen podéis leer las primeras páginas.


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