Ayer le mandé a mi hermana una foto con unos pequeños peluches que van a convertirse en mascotas lectoras y que me ha regalado mi marido.
Si es que a mi me regalas un collar y yo te lo agradezco, pero este tipo de cositas pues qué os voy a decir me hacen mucha más gracia, porque para comprarlas ha pensando:
- ¡Uhmmm! ¡qué le puedo llevar a Mer! (y que no sea un libro ¡por Dios!) ¡Pues una mascotilla para el blog!
Y buscando buscando no aparecia ningún “gusanito” o “bookworm”, así que decidió cambiarlo por un “ratón de biblioteca” y como por supuesto la Ley de Murphy está para algo una vez comprado mi “ratoncillo”, apareció un “gusanito”, con una indumentaria muy españolita eso sí, pero la intención es lo que cuenta, así que de una buena intención, he conseguido dos mascotillas.
Ya sé que es una tontería hacer una entrada con esto, pero es mi blog, es de libros y son mascotas lectoras. Además mi hermana me pidió que los colgara.
¡Hala! Definitivamente quedais bautizados como "Firmin" (obvio) y "Booki" (el gusanín)





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(Leído en Octubre 2009) Nº 74



























