sábado, 27 de enero de 2018

Basta con vivir (Carmen Amoraga)

SINOPSIS:

Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola, enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto, y para protegerse del dolor no encuentra otra forma que vivir dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos.

Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconciliarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla.

Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa, inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa desconocida.

Ficha del libro: AQUÍ

Decía yo cuando empecé a leer esta novela que Carmen Amoraga nunca falla y efectivamente así ha sido. En mi tercera incursión en uno de sus libros, me he vuelto a encontrar con esa prosa que tanto cala y que tanto me gustó cuando leí “El tiempo mientras tanto”. Carmen Amoraga escribe historias cotidianas con personajes tan cercanos y reales que es raro no identificarse en algún momento con ellos. Quizás tu vida no va a coincidir con la de sus personajes, pero sí algún hecho en concreto, quizás un sentimiento, un miedo, una pena y ¿sabes qué pensarás? Pensarás ¡Caramba! Parece que me he pasado una tarde hablando con Carmen y ahora ha puesto sobre el papel exactamente cómo me siento.

Con ello no quiero decir que me identifique al 100% con el personaje de Pepa, la protagonista de esta historia y ni remotamente con Crina, pero sí a veces con algunos de sus pensamientos y sentimientos. 

Pepa es muy infeliz, se siente literalmente “una mierda”. Vive con un perro, al que le ha puesto el nombre del único novio que tuvo en su vida y con el que no llegó a casarse y esa infelicidad que siente se la está comiendo por dentro. Cuando parece que en su vida ya no hay lugar para ningún cambio, sólo trabajar, volver a casa, dormir y volver a ir a trabajar, las cosas dan un giro inesperado y se encuentra de repente con un tiempo libre con el que no sabe qué hacer. Además de tener tiempo para reflexionar sobre su propia vida, sobre esa amargura que la reconcome, es durante esos días de vacaciones “forzadas” cuando se fija en Crina, una joven rumana que está embarazada, y que ve cada día sentada en un banco. Crina llegó a España engañada, como tantas otras chicas, y ahora que está embarazada, el plan es dejar que dé a luz para vender a su hijo, pero quizás todavía haya esperanza para Crina, para ese bebé y también para Pepa, porque ayudar a alguien no solo le hace bien a ese alguien, sino también le hace bien a uno mismo. 
“He descubierto que no hay nada más egoísta que la generosidad. Cuando te portas bien con alguien, en realidad lo haces porque te sientes mejor tú, no para hacer sentir mejor al otro” (Pág. 211)
“Basta con vivir” es una historia triste, pero que deja espacio a la esperanza, que nos habla de la capacidad de superación de las personas, de su resistencia y resiliencia, de la solidaridad y confianza en el ser humano. Nos habla de cosas que vemos cada día, sino a nuestro alrededor, en un telediario cualquiera. Cosas que nos dan miedo, nos avergüenzan, pero que olvidamos en cuanto se termina ese telediario. Y eso es tan cierto como que hoy es hoy. Sin duda una historia sobre la que pensar y reflexionar.

Una bonita novela salpicada también de sentido del humor que ha conseguido que me encariñara con una Pepa que al principio, os confesaré, no acababa de ser santo de mi devoción, no así Crina, cuya historia en comparación con la de Pepa, me parecía mucho más terrible e impactante. En todo caso, al final he disfrutado mucho de esta novela, que no dudo en aconsejaros.

Me encanta saber que tengo dos novelas de Carmen amoraga en casa sin leer (“El rayo dormido” y “Para que nada se pierda”) porque estoy segura de que las disfrutaré enormemente.

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