jueves, 31 de diciembre de 2015

Balance Tarro-Libros 2015

¡Por fin es 31 de Diciembre! El momento más importante del año para los Tarro-Libreros.

Tenía muchas ganas de abrir el Tarro, la verdad. Ha sido un gustazo ir llenándolo durante todo el año, aunque en ocasiones haya tenido que rebuscar hasta en el fondo de los bolsos para ver si encontraba algún euro perdido ¡je,je!, y es que me he pasado el año "sisando" monedas por todas partes, así que ahora que llegamos al final, lo que he hecho es meter en un bote todos los euros que he juntado este año para volverlos a utilizar durante el 2016 y, evidentemente, pasar a billetes el total de este año.

Aunque el Tarro lo abrí ayer, ya tenía echado el ojo a unos cuantos libros que encargué por adelantado, pero confieso que me he llevado una sorpresa a mi favor con el importe final y todavía me quedan cuartos que gastar, así que en cuanto tenga todo (creo que hoy mismo), preparo una entrada para el sábado con los "elegidos".


Antes de pasar al recuento final, dejo por aquí la foto con los últimos libros leídos este año.

Nueve son las lecturas mías de este mes. A ver si pasan estos días en los que el tiempo parece que no da para nada y voy compartiendo por aquí mis breve-opiniones, sino de todas, de algunas de ellas.

Mi marido aporta un euro al Tarro con una de las lecturas que le dejó Papa Noel, aunque no sale en la foto. El libro: "Medio Rey" de Joe Abercrombie.

Digo yo, que como mínimo será entretenido, porque lo empezó y terminó en el mismo día y cuando le he preguntado al respeto "¿Qué tal el libro?", muy en su línea, me ha respondido "Bien. Muy bien" y ¡ya!


Y ahora sí, pasamos a hacer el balance de las lecturas de este primer Tarro-Libros, que espero no sea el último. Estoy súper contenta con el resultado final. El antes y el después del Tarro lo dicen todo.


En total nos hemos juntado con 134 monedas que en euros vienen siendo 142 y es que como ya he ido comentando a lo largo de año, por cada novela que superaba las 600 páginas hemos aportado una moneda de 2€, así que la cosa queda así:

Mi marido ha leído 15 libros. Por 14 de ellos ha puesto 1€ y por otro una moneda de 2€, lo que hace un total de 16€.

Y por mi parte, he leído 119 libros. He aportado una moneda de 1€ por 112 de ellos y una moneda de 2€ por los 7 que superaban las 600 hojas, lo que hace un total de 126€



Así que entre los dos nos hemos juntado con la nada despreciable cantidad de 142 euros, que ya están siendo reinvertidos en próximas lecturas.

Por supuesto y teniendo en cuenta el día que es, aprovecho para desearos a todos, Tarro-Libreros o simples mortales lectores...

¡¡Feliz Fin de Año y el mejor de los comienzos para 2016!!


domingo, 27 de diciembre de 2015

Nos vemos allá arriba (Pierre Lemaitre)

SINOPSIS:

Dos de noviembre de 1918.
La escena es apocalíptica. Obuses y balas sibilantes acosan a los miembros de la unidad comandada por un teniente sin escrúpulos que desprecia toda vida humana. Es entonces cuando una ola de tierra se abate sobre el soldado Albert Maillard, que cae.

En el umbral de la muerte, Édouard Péricourt lo salva justo antes de que la metralla lo mutile a él. La guerra, ese burdo invento que destruye civilizaciones, acaba de unir inexorablemente las vidas de estos dos hombres.

Ficha técnica del libro AQUI

Efectivamente esta es la historia de dos hombres que quedan unidos en trágicas circunstancias a pocos días del final de la Primera Guerra Mundial, cuando ya creían que lo peor había pasado. O quizás haya que decir que no son dos, sino tres los hombres unidos en esta historia, porque el teniente Henry D’Aulnay-Pradelle, tiene mucho que ver en los motivos por los que las vidas de Albert y Édourd quedan unidas.

Tras un inicio muy intenso en pleno campo de batalla, donde Lemaitre nos presenta a los tres protagonistas principales (dos de ellos en una situación bastante límite), nos trasladaremos con ellos a París y allí nos adentraremos directamente en sus vidas, llegando a conocerlos muy a fondo a lo largo de la novela y es que el autor hace un trabajo magnífico a la hora de construir a estos tres personajes que son tan diferentes y a la vez tan interesantes.

Por un lado tenemos a Albert, un joven de una clase social muy modesta, contable en un banco antes de partir a la guerra y bastante apocado. Él solo piensa en recuperar su puesto de trabajo tras la guerra y volver a ver a su novia. Al pobre Albert muchas veces su conciencia y su falta de decisión lo llevan por la calle de la amargura.

Por otro lado tenemos a Édouard. Un joven de familia acomodada con una capacidad artística para dibujar maravillosa. Édouard tiene una hermana con la que se lleva muy bien y un padre con el que no tanto. El señor Péricourt no acaba de entender ni la forma de ser de su hijo ni su habilidad para el dibujo, que sin embargo para Édouard será fundamental tras la guerra y las secuelas que en él ha dejado.

Y por último tenemos a Henry D’Aulnay-Pradelle. Madre mía, hacía tiempo que no encontraba un personaje literario tan despreciable y sinvergüenza como este, responsable absoluto del giro que toman las vidas de Édouard y Albert, cuya obsesión principal es hacer dinero, del modo que sea y subir en la escala social.

Los tres vivirán una postguerra muy diferente. Albert y Édouard parecen condenados a compartir sus vidas y será con ellos con quien el lector empatice rápidamente. El pobre Albert con una mezcla de agradecimiento y pena, hace lo imposible para que la situación de Édouard, quien ha quedado muy desfigurado tras ese episodio final en la guerra, sea lo más cómoda posible, pues siente que le debe su vida y Édouard, aunque tarda en asimilar su situación parece que ha encontrado la forma de tomarse la revancha por lo que le ha ocurrido, aunque debe contar con la ayuda de Albert (y su conciencia). Por otro lado D'Aulnay-Pradelle, cree haber encontrado la gallina de los huevos de oro, exhumando los cadáveres de los soldados muertos y reagrupándolos en cementerios preparados para ello, por supuesto malversando los fondos destinados a este fin, un hecho que al final de la novela, el autor se encarga de confirmarnos que sí ocurrió, así que esta es una historia que navega entre la ficción y la realidad.

Podría parecer que leyendo esta novela nos adentramos en una postguerra llena de drama y dolor, pero lo cierto es que es una historia muy original, ocurrente, ingeniosa, afilada por momentos y con una gran dosis de ironía. El pobre Albert, a pesar de su forma de ser, sabe ser bastante mordaz y Édouard no se queda atrás.

Es una novela llena de detalles y una crítica en toda regla a las guerras que además de segar montones de vidas inocentes, sirven para que algunos personajes indecentes y sin escrúpulos se enriquezcan a costa ya no solo de los que murieron sino de los que han logrado sobrevivir.

El lector que se adentre en esta novela tras leer, por ejemplo “Vestido de novia”, quizás se lleve una sorpresa, no sé si para bien o para mal, porque esta historia no tiene nada que ver con aquella, no sólo en cuanto al argumento, sino en cuento a la forma en que está escrito. “Nos vemos allá arriba” tiene un aire clásico que pide al lector un ritmo de lectura diferente.  Creo que esta novela es mucho más rica literariamente y me ha encantado adentrarme en ella, aunque pienso que tampoco habría pasado nada, si fuera un poquito más corta.

Seguiré atenta a más novelas de Pierre Lemaitre. Ya he leído cuatro y ninguna me ha decepcionado.




miércoles, 23 de diciembre de 2015

¡¡Feliz Navidad!!

Sé que más que una bloguera parezco un conejo saliendo y entrando de una chistera, apareciendo y desapareciendo de este blog que con tanta ilusión nació hace ya seis años.

Ha querido la casualidad que esta vez la Navidad me haya pillado saliendo "de la chistera" y aunque hace unos días estuve a puntito de borrarlo de la blogosfera, al final me dio pena y le hice un profundo lavado de cara, dándole una imagen mucho más sencilla, y fresca y eliminando muchos gadgets que o bien ya no servían o directamente ya no utilizaba y lo puse de nuevo a rodar.

Sé que solo de buenas intenciones no vive un blog, pero tampoco de esas falsas promesas que quedan tan bonitas en Navidad, así que no haré ninguna (promesas digo, intenciones buenas tengo un montón), pero sí que aprovecharé para felicitaros las fiestas a todos los que todavía de vez en cuando os pasáis por aquí, o a los que aterricéis por este espacio por primera vez.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La extraña historia de Maurice Lyon (Oriol Nolis)

Sinopsis:

El valor del arte reside en su belleza. Poseer una obra de arte es como pretender ser dueño de una puesta de sol. 

Maurice Lyon es el hijo mayor de una importante familia de coleccionistas de arte franceses. Desde su nacimiento, Maurice parece destinado a heredar la extraordinaria colección de pintura que durante siglos ha pasado de padres a hijos. Sin embargo, una noche un grave incidente en la elegante residencia parisina de los Lyon cambiará su vida para siempre.

Repudiado por su familia y desterrado a Barcelona, planeará una venganza tan sofisticada como delirante mediante la cual iremos descubriendo los intrincados laberintos que trazan su oscura personalidad y los misterios que componen la extraña historia de Maurice Lyon.

Desde luego, “extraña” es la primera palabra que se me ocurre para calificar esta novela, así que el título no podía ser más adecuado. También su protagonista, Maurice, es un tipo extraño, y desde luego es casi lo mejor que se puede decir de él.

Me ha parecido un tipo ambicioso, frío y egocéntrico con un alma enferma. De verdad que a cada barbaridad que hacía estaba esperando el momento de decir “vale, no me caes bien, pero puedo acabar entendiendo qué te pasa, qué te ocurrió en el pasado y por qué eres como eres”, pero no lo he logrado. Reconozco que psicológicamente está muy bien trazado, pero desde luego me parece muy complicado que alguien empatice con él y su “causa”.

Maurice Lyon, narrador de su propia historia, es hijo de una prestigiosa familia de coleccionistas de arte franceses, cuyo legado pasa de padres a hijos, aunque en el caso de Maurice, aun siendo el primogénito, no ha sido así. Quien administra la rica y vasta colección Lyon, tras la muerte de su padre, es Jacques el hermano pequeño de Maurice, que no solo le prohíbe que se acerque a la colección, sino que tampoco lo quiere ver por París, obligándole a volver a Barcelona, donde prácticamente vive desterrado, en cuanto termina el funeral.

Para saber el porqué de todo esto habrá que llegar casi al final de la novela, pero por el camino, veremos qué se le ocurre a la mente de Maurice, digamos, como “pequeña” venganza.

 La novela se lee en un suspiro, porque además de tener una letra muy grande, la prosa es muy clara, sencilla, sin perderse en florituras innecesarias y además es realmente intrigrante, pero aunque me ha mantenido en suspense hasta el final, los motivos y las razones por las que Maurice es y actúa como lo hace, no me parecen lo suficientemente “dramáticas” para justificar unos actos que le van llevando a una espiral de consecuencias que cada vez le es más difícil controlar y que a mí, personalmente, me han ido dejando perpleja.

De todos modos y aunque esperaba algo mucho más tremendo, para poder “perdonarle”, la novela me ha gustado y creo que vale la pena leerla. Además me ha hecho reflexionar sobre la obsesión que a veces trastorna a las personas por ser las dueñas de objetos de arte, siempre tan prohibitivos, que casi es imposible que disfruten de ellas por miedo a que se las puedan robar. ¿Un poco absurdo no?

viernes, 18 de diciembre de 2015

La Sonata del Silencio (Paloma Sánchez-Garnica)

Sinopsis:

Marta Ribas tenía un futuro prometedor cuando conoció a Antonio, pero una lealtad mal entendida trastocará sus vidas. Cuando Antonio cae enfermo, Marta se ve obligada a ponerse a trabajar, exponiéndose a las murmuraciones del vecindario y a la indignación del esposo, humillado en su hombría. Pero a Marta se le presenta una inesperada oportunidad que le permitirá salvar su propia supervivencia y la de su hija, y encontrar, por fin, su lugar en el mundo.
La sonata del silencio es una novela de pasión, celos y sueños anhelados. Es la historia de una España de posguerra, de castañeras y carboneros, de cócteles en Chicote y de medias de nailon de estraperlo. Es un edificio cualquiera donde la riqueza y la pobreza, el triunfo y el fracaso solo están separados por un tabique.


Ficha del libro: AQUI 

"La Sonata del Silencio" es una estupenda novela, que una vez empecé a leer, me atrapó entre sus páginas y es, además, un magnífico retrato de la España de la Posguerra y sobre todo del papel de la mujer en aquella época, o quizás sería más correcto decir del "no-papel", porque digamos que su opinión importaba tanto como un cero a la izquierda, al menos de la puerta de casa hacia fuera y cuidadito con tan solo imaginar la posibilidad de salir de casa para trabajar porque podía caerle una somanta de palos de aquí te espero.
"... las que tenían el capricho de emplearse estaban quitando, con su actitud, el trabajo a un hombre, privándole de la oportunidad de hacer lo que era su derecho..." (365/366)
"... el puesto de la mujer en la casa, y a la calle únicamente para acudir a la iglesia y a actos piadosos" (366)
Cuando Marta Ribas, la protagonista de esta historia, conoció a Antonio Montejano, su marido y se enamoró de él, no imaginaba lo que la vida le tenía reservado. Marta, hija de un diplomático, que tuvo la oportunidad de viajar por distintos países, de  vivir en París, de hablar varios idiomas, de tocar el piano a la perfección, y en general, de ser una mujer con una gran cultura, cuando se casó con Antonio aceptó que a partir de ese momento ella debía hacer lo que él le mandaba porque para eso él era el hombre de la casa, y aunque al principio las cosas no les fueron del todo mal y no les faltaba de nada, dinero, posición, cierta categoría... su historia se complica cuando su marido por hacer "un favor" a un amigo, es encarcelado injustamente y de la noche a la mañana lo pierden todo.

Para "ayudarles" en ese difícil momento, está Rafael Figueroa. Rafael es Notario y amigo de toda la vida de Antonio y por hacerles "un favor" les comprará el magnífico piso en el que viven (que convertirá en Notaría) y les arrendará un cuchitril, que no llega a categoría de vivienda ni echándole imaginación, desde donde añorarán su viejo hogar, mientras la rabia, el resentimiento y esa sensación de continua deuda y de estar viviendo de la caridad de la familia Figueroa, les va carcomiendo por dentro cada día un poco más.

Rafael da trabajo en la Notaría a Antonio cuando sale de la cárcel, pero cobra tan poco que apenas reúnen suficiente dinero para poder llevarse algo a la boca, o para poder comprar carbón durante el frío invierno, así que cuando Antonio cae gravemente enfermo, a Marta no le queda otra opción que aceptar un empleo como asistente de una rica dama italiana.

Por aquel entonces, si a una mujer se le ocurría trabajar fuera de casa, debía estar autorizada por su marido (o su padre) y ser éste quien firmara el contrato. En el caso de Marta, será Próculo, un sacerdote, amigo también de juventud de Rafael y Antonio quien estampará su firma para que pueda trabajar.
"... lo que más le soliviantaba era la insolencia de su mujer por aceptar algo a lo que él se había opuesto manifiestamente... (345)
A partir de ese momento, la cosas empezarán a cambiar para Marta y su hija Elena, pero para su marido será una humillación porque independientemente de lo que él pueda pensar, es más importante lo que piensen los demás y efectivamente, Marta se convertirá en la "comidilla" de un vecindario lleno de santurronas y meapilas (empezando por Virtudes y Virtuditas, la mujer y la hija mayor de Rafael), que se pasan el día cotilleando, malmetiendo y por supuesto rezando y es que no tienen la mas mínima duda de que si las cosas les empiezan a ir mejor con tanta rapidez, es porque Marta  ha tenido que perder "la virtud" por el camino.

En fin, son muchas las cosas con las que tendrá que bregar Marta, porque su historia y la de quienes la rodean está llena de secretos. Todos tienen algo que ocultarse unos a otros, sin saber que muchas veces que eso que ocultan no es tan "secreto", pero como casi siempre ocurre, al final los hechos del pasado acaban afectando al presente, y este caso incluso parece que la historia en algún momento se repite en los descendientes de estos personajes.

A mí una de la cosas que más me ha gustado de la novela y a la vez con la que más me ha costado lidiar, es con el retrato de la época. Creo que la ambientación está estupendamente lograda, pero leer ciertas cosas que se aceptaban sin más en aquella sociedad, me removían por dentro y me hacían hervir la sangre. En más de una ocasión he querido que Marta abriera los ojos, zarandearla y que espabilara. Podría llegar a entender esa sumisión en algún otro personaje, pero ella, con esa educación de la que pudo disfrutar, que aceptara sin mas ese destino... rotundamente NO.

Para mí es complicadísimo ponerme en la piel de una mujer de aquella época, viviendo bajo unas Leyes absurdas, que por supuesto no medían con el mismo rasero los actos de hombres y mujeres. Ser consciente de que tu marido te podía pegar un tortazo, o una paliza (tanto daba) y que la Ley le amparara a él...
"Si ya lo dice el refrán, a la mujer y a la burra, cada día una zurra..." (498)
Vivir en una España rancia y de doble moral, donde las beatas hipócritas y mojigatas se pasaban el día confesándose (a saber de qué), siguiendo las directrices de una Iglesia que tenía un enorme poder sobre la vida de los ciudadanos, buscando siempre el "pecado" en los demás, sin ser capaces de ver los propios...
"... es necesario alejar con firmeza y determinación de los peligros a la juventud y, sobre todo, a las muchachas, porque son ellas las más vulnerables a ese monstruo que es el cinematógrafo ... [...] ellas son el futuro de las familias de este gran país: las futuras esposas y madres de la Patria y de la Iglesia..." (338)

Esta es la historia de los vecinos de número 10 de la Plaza del Ángel, un variopinto conjunto de Camilín, que ha tenido la mala fortuna de nacer en una época en que amar como él ama es un delito personajes, algunos encantadores y otros no solo menos encantadores, sino directamente repulsivos, y uno que conoce los secretos de todos... cómo no ¡el señor cura!

Una gran historia apoyada por una serie de subtramas muy bien entretejidas como la historia de Basilio, el hijo de Rafael, la de Hanno, el violinista callejero, la de Flavio, el profesor de piano, la de Mauricio, el Juez, la de Fermina, la anciana vecina, que espera sin perder la esperanza la llegada de su hijo mayor desde que terminó la guerra...

En fin, una novela coral que me atrapó desde el primer momento, que me ha hecho SENTIR muchas cosas, y que me ha mantenido en tensión, sobre todo porque a medida que los personajes iban tomando decisiones, actuando, decidiendo... yo me iba imaginando hacia dónde iba a girar los acontecimientos y eso me impulsaba a seguir leyendo. Me ha gustado mucho el personaje de Marta, a pesar de que en algún momento su sumisión colmaba mi paciencia y quizás el final en lo que a ella respecta no ha sido el que yo hubiera querido.

No sé si "La Sonata del Silencio" es una novela perfecta, pero en lo que a mis gustos respecta casi casi. Amor, secretos, mentiras y confesiones, amistad, lealtad y falta de ella... hasta es una novela muy musical, con un gran repertorio de piezas clásicas entre sus páginas, que me ha llevado a escuchar muchos de los temas que aquí aparecen y que me ha parecido mejor escrita que "Las tres heridas", otra novela de la autora que también me encantó en su momento.

En mi opinión, totalmente recomendable

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